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Predeterminado Re: ¡Hay tantos piratas españoles!




Con este pirata ,en el que me extenderé ,termino esta primera parte antes de irme de vacaciones.

Si tiene aceptación lo retomaré en septiembre.





Ya sabéis que generalmente me gusta saltar por los siglos y lugares como si tal cosa por lo que no tengo empacho en situarme ahora en el XVII y en el Caribe.

También sabéis que soy aficionado a la frase No hay nada nuevo bajo el Sol que repito como un abuelo Cebolleta quizás demasiadas veces.

Por supuesto la frase ,que por lo visto la dijo por primera vez el Rey Salomón hace casi 3.000 años, hace honor a la verdad en muchas ocasiones pero el peso de la historia la difumina.

Pero hablando de piratas, a lo mejor los siglos no pesarán tanto porque haber como nos sonaría actualmente la historia de este bárbaro.

Ya me lo diréis cuando termine.

Se llamaba Pedro de Heredia y se desconoce exactamente donde nació ya que existen divergencias entre los historiadores así como lo que hizo antes de que le partieran la cara en uno de sus múltiples lances pues era un fanfarrón escandaloso amigo de las contiendas.

Un regalito.

No había ni un alboroto ni una riña donde no estuviese involucrado tanto por una parte como por la otra y en una de ellas dejó su nariz en el suelo…





Un famoso médico, pues sus padres eran nobles y con posibles, le arregló la cara y de su nariz decía lo siguiente :

"le arrimó el corte y rostro al molledo del brazo derecho y estando así sesenta días, le fue formando otras narices que, por ser remedio del mismo paño, diferenciaban poco de las primeras".

Pero lo cierto es que, diga lo que diga el cirujano, su protuberancia, según las crónicas ,se parecía más a una pequeña berenjena espachurrada.

Lo primero que hizo después de su recuperación fue buscar a sus antiguos contendientes y de buenas a primeras mató a tres de ellos.

Como no lo pudo ocultar, tuvo que salir por piernas, digo mejor por barco, a las Indias para huir de la justicia dejando atrás a su esposa e hijos.

Los padres, soltando mucha panoja y moviéndose por los círculos judiciales y políticos correspondientes, lograron serenar las cosas transformando al escapado y perseguido Pedro, el de la horrorosa napia, en el indiano D.Pedro que gobernaba con su hermano Alonso una finca de Santo Domingo que le habían procurado.

Sus padres estaban encantados ;por fin su hijo había sentado la cabeza y se había convertido en un pacífico agricultor.

Pero poco duró la risa en la casa del loco porque eso de trabajar la tierra no era cosa suya; a él lo que le gustaba era el jaleo, las tabernas, la espada en la mano y las aventuras así que consiguió ,después de dar la barrila aquí y allá, y aprovechando que Rodrigo Bastidas, el gobernador de Santa Marta había muerto, lo nombrasen teniente de Pedro Badillo,el nuevo gobernador que la Audiencia de Santo Domingo había nombrado interinamente.

Desembarcaron en Santa Marta para sorpresa de Palomino, el antiguo lugarteniente de Bastidas, que empezó a ponerles pegas y a denunciar que esa Audiencia no tenía facultades para nombrar un nuevo Gobernador así que había que esperar lo que dispusiese la Corte Española que le daría la razón y que por fin enviaría al gobernador legítimo.

En esa espera pactaron que la gobernación la haría el dúo compuesto por Badillo y Palomino.

Un dúo explosivo.





El tal Palomino era una mosca cojonera que al no conseguir nada por las buenas,terminó encarcelando a Badillo por sedición.

Entonces empezaron sus tonterías, ahora en contra de Heredia, pero mire usted por dónde, un buen día el Palomino apareció misteriosamente ahogado en el río que desde entonces se conoce por su nombre.

Así que si viajáis por la costa colombiana os encontrareis un pueblecito y un caudaloso río con el nombre de Palomino y ya sabréis que ese nombre no es ni por el pollo de la paloma ni por la mancha escatológica.

Más tarde llegó una disposición del nombrado nuevo Gobernador, García de Lerma, quitándose a Badillo de en medio, porque designaba a Heredia para gobernar en su nombre mientras llegaba, porque, ya se sabe, las cosas de palacio van despacio.

Pedro se dio cuenta que el tema no era tener o no tener el mando sino las facultades ilimitadas que tenía de piratear las posesiones de los naturales y hacerse con las piezas de oro que algunos tenían y no tener que dar cuenta exacta de lo obtenido pero tenía que tener a alguien con poder que lo secundase.

Así que, ayudado de su socio Badillo, chupó del bote de lo lindo mientras venía Lerma, robando tanto en la tierra como en la mar ,aprovechándose de los indios con unos intercambio vergonzosos a base de cascabeles, espejos, gorros colorados, cuentas de vidrio y unas cuantas baratijas más o torturando lo necesario para que revelasen sus fuentes de oro.





Cuando llegó Lerma en 1529 le entregó la gobernación sin novedad aparente y se embarcó rumbo a España con el riñón bien cubierto.

El negocio, pensaba mientras navegaba de vuelta, era ser descubridor y pirata lo demás eran gansadas ; así estuvo especulando a dónde ir en el futuro cuando volviese : en el norte estaba Cortés ,Alvarado, Ponce de León, Oñate ... ;el centro ya estaba Dávila, Cristóbal de Olid, Pizarro y en el sur Francisco de Hoces, los Welser ,Alfinger y otros más ...

Pero había una temida zona libre, la llamada Nueva Andalucía a la que había desistido Alonso de Ojeda porque decía que era imposible conquistar a los naturales de aquellas costas. Decían que no se acercaban a la costa de Darién porque era la sepultura de soldados españoles.

Cuando llegó a España, una vez terminadas las primeras borracheras de bienvenida en sus antiguos tugurios, inició las gestiones, regando largamente con el dinero oportuno a los funcionarios para que le asignasen, para conquistar y poblar de buenos cristianos, el terreno que había pertenecido a Ojeda.

En agosto de 1532 recibió desde Medina del Campo el documento de la capitulación de unas tierras desconocidas por el interior hasta la línea equinoccial a su nombre (hoy sería Colombia y la mitad de Ecuador) firmada por Juana de Castilla , más conocida como Juana la Loca.





Inmediatamente preparó la expedición alistando un galeón, una carabela y pequeño patache para explorar las aguas someras.

Escogió sus compañeros de expedición cuidadosamente, sólo los necesarios ya que pensaba conseguir el resto en las Antillas ya que estaban más experimentados en las guerras contra los indios.

Los proveyó con un equipo apropiado al clima tropical procurando que tuvieran chalecos de telas acolchadas para defenderse de las fechas.
Cargó los barcos de víveres básicos duraderos, de 22 buenos caballos, armas, herramientas y de baratijas que tan buen resultado de habían dado.

Zarparon rumbo a Puerto Rico en noviembre de 1532. Allí se encontraron con los restos de la expedición de Sebastián Caboto (del que ya hemos hablado en otro hilo) que en principio iban a las Islas Molucas pero que se desviaron al interior de Argentina por las revelaciones de los náufragos de la expedición al Río de la Plata de Solís, que les contaron las fantásticas riquezas que allí encontrarían.

Y allí estaban de regreso, fracasados , con un solo barco y unos pocos hombres de los Heredia reclutó a varios para su aventura ;entre ellos a el capitán Francisco César que se convirtió en su teniente general.

Después en La Española completó su expedición con otros barcos, más soldados, caballos, ganados, negros esclavos ... y demás, para fundar el nuevo asentamiento.

Tomo una joven intérprete llamada Catalina, princesa que había sido retenida de pequeña y que deseaba volver a su pueblo.
Era una india calamari que aprendió lo necesario para hablar español.





A pesar de su nariz, debía tener labia o un diamante oculto pero lo cierto es que la india se enamoró de él y le enseñó los mejores lugares y las zonas mejor abastecidas de agua y lo más importante dónde podía conseguir oro.

Así recorrieron la costa hasta que avistó una rada que podía servir como base portuaria. Estaba protegida de todos los vientos y era capaz de albergar naves de más de 200 toneladas y aquí tenemos la fundación, a principios de 1533, de Cartagena de Indias futuro puerto principal del comercio de Tierra Firme.

Después de librar varias batallas contra los belicosos pobladores, que a punto le hicieron desistir como le pasó anteriormente a Ojeda, se empleó profundamente a los dos asuntos que le había traído hacia allí : La primera en levantar la ciudad y su puerto para lo que pidió a la Casa de Contratación de Sevilla que le enviasen albañiles, materiales de construcción y otras provisiones necesarias y lo segundo y más importante a desvalijar del oro al pueblo, a sus tumbas, a sus minas y a todo lo que se menease.

Por mucho que ocultó no tuvo más remedio que aflorar algo del producto de su pillaje, así que al cabo de un año los barcos fondeados en su ensenada cargaron un botín de oro de más de 400.000 pesos.

Ante tal riqueza la Corona, que sabía que lo declarado nunca obedecía a la realidad, mandó como tesorero a un tal Alonso Saavedra que en cuanto puso pié a tierra se enteró de la película y acusó a Heredia de enterrar la mayor parte del oro adquirido en una isla cercana y lo imputó de fraude.

Cogido con las manos en la masa huyó y se alió con los indios, parientes de su india Catalina, y arrasó Cartagena matando al Saavedra y casi todo el séquito que traía, llegando a un pacto, por supuesto dinerario, con el resto de la representación real que minimizó en sus informes lo sucedido.

Entonces empezó a explorar las tierras circundantes, en principio obedeció a su india compañera de que no se internase en la selva así que exploró por mar toda la costa del Caribe Colombiano abordando cualquier chalupa o explorando cualquier vestigio humano en la costa para colmar su gran pasión que no era otra cosa que el oro.





Después con ayuda de su hermano, que llegó atraído por las riquezas y nombró su lugarteniente reemplazando a Francisco Cesar, comenzó a explorar las tierras interiores a sangre y fuego.

Este cambio de mando no gustó a los piratas porque Francisco era muy popular y le granjeó mortales enemigos llevándolo a la perdición muchas veces a lo largo de su vida.

Aunque ganaban mucho dinero con estas expediciones y los botines eran espectaculares de mucho más del monto de los que recibían en México y Perú , muchos no estaban de acuerdo con sus métodos y comenzaron a denunciarlos.

Y con la iglesia hemos topado porque apareció fray Tomas de Toro un dominicano consagrado como el primer Obispo de Cartagena enviado por la Corona.

Cosa rara, el dinero no le importaba, pero sí el maltrato a los indios que los hermanos tenían instituido obligándolos a robar el oro de sus tumbas o utilizándolos como esclavos extrayendo el oro de las minas.

Cuando estaba elevando el informe de la denuncia, este murió de forma siniestra sin llevar a cabo su propósito
.
La espiral de violencia crecía y los hermanos decidieron condenar a César por desobediencia así que lo encarcelaron y condenaron a muerte pero no se encontró a nadie que quisiese ejecutar la sentencia.

Empezaron a llover denuncias. Algo olía a chamusquina en Cartagena así que el Consejo de Indias envió un Visitador a ver lo que allí pasaba, pero murió en la mar antes de llegar; entonces la Audiencia de Santo Domingo mando a otro Comisionado para averiguar el origen de esas quejas contra el Gobernador pero desgraciadamente este era Juan Badillo hermano del antiguo socio de Pedro; un redomado sinvergüenza.

Cuando se dio cuenta del negocio que los hermanos tenían montado no tardó ni dos minutos en encarcelarlo y tomar para sí el gobierno interino de Cartagena seguir la misma o más cruel técnica en su beneficio.





Para cubrir las formas los acusó de hasta 289 cargos entre los que estaban el nepotismo, el oro sin quintar ,apropiación de fondos, maltratar a los indios etc.
Pero Pedro amparado por la ley, pagó una cuantiosa fianza y pidió que lo juzgaran, como señor que era, definitivamente en España.

Pedro tenía enterrado un cuantioso botín de más de 3.000 libras que ningún otro conquistador de las Indias había conseguido por lo que no tenía problemas para comprar voluntades.

En España se celebró el juicio del que salió absuelto y repuesto en su cargo y un nuevo título de Adelantado de las tierras de interior que conquistase.
Regresó a Cartagena y el Badillo, enterado de su llegada, desapareció rápidamente. Había navegado con sus hijos y unos sobrinos que se unieron a su mítica expedición al interior intentando buscar el tesoro de Dabaiba que más tarde se conocería como El Dorado del que regresaron exhaustos y sin producto.





Más tarde se quiso anexionar Antioquía al territorio cartagenero pero fue hecho prisionero por Sebastián Belalcázar que lo lleva a Panamá para ser juzgado por sus intentos de quedarse con un terreno que no es suyo, pero la Audiencia que no se quiere meter en líos ,deja al poderoso Heredia libre.

Cuando regresa a Cartagena y en el gran boato de la boda de su hermana, al amanecer, comenzaron a sonar campanas, atambores y clarines que la gente identificó con la fiesta pero no esa eso...

Estaban dando la señal de aviso porque un cruento pirata, el noble francés Jean-François Roberval más conocido como Roberto Baal, estaba atacando la ciudad.

Baal se enteró de las riquezas de la ciudad y de su desprotección (ya que en esa época apenas tenía medios de defensa) por medio de la delación por venganza de un antiguo pirata que Pedro había castigado.

Por mucho que quiso defender y recuperarse de la sorpresa, la ciudad fue arrasada y Baal sólo se fue cuando Heredia le largó los 200.000 ducados de oro que colmaron su avaricia.

La vida siguió su curso y la ciudad y sus territorios fueron engrandeciendo pero sus enemigos antiguos más los que se iban uniendo, nunca le dejaron de mano y las quejas a la Corte contra el Gobernador y su familia nunca cesaron por lo que un nuevo Oidor, un tal Maldonado que llegó en 1554,lo residenció en su casa a la espera de juicio.

El ya anciano, porque ya llevaba gobernando Cartagena más de 20 años, se escapó rumbo a España para contestar los cargos que se imputaban.

Cuando ya llegaba a España un gran temporal destrozó la nave a la altura de Zahara. Pedro había sido un gran nadador en su juventud así que se tiró al agua para alcanzar la orilla a nado. Pero los años lo traicionaron. Tocó las arenas de la playa con las manos pero sus fuerzas desfallecieron y la mar, con su resaca ,se tragó a uno de los piratas conquistadores más sangrientos de la historia.



SaludosAndrés
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