Y por qué no utilizar una vela vieja para que hagan pie los que no saben nadar. Así se hacía antiguamente con los marineros; se ataban los puños de amura y de escota a la regala, y el puño de driza a una percha abierta hacia el mar, en nuestro caso a la botavara.
Sería parecido a la técnica de recuperación de hombre al agua cuando el caído no tiene fuerza para subir y la tripulación tampoco para levantarlo.
