He usado esa frase en mi último post

y estoy de acuerdo con la afirmación. Una ceñida en regata, apretar escotas y tumbar el barco por placer es una cosa. Vivir tres días con 20 grados de escora, es algo así como el programa ese de la tele de la habitación con pendiente. Todo el glamour de la náutica se va por la banda de sotavento. Cocinar, dormir, ir al baño se convierten en arduos y grotescos trabajos indignos de un "caballero"
