... yo tengo un tío que es "gafe náutico", y llevarle a bordo es una receta segura para el desastre, incluso aunque no haga nada... simplemente, atrae las desgracias...
Copio un mensaje que ya puse en una conversación dedicada a los gafes...
http://foro.latabernadelpuerto.com/s...ad.php?t=92067
Bueno, puestos a gafes, yo tengo un tío (casado con una hermana de mi madre) que también podría entrar en esa categoría... como mínimo, conozco cuatro desastres sucedidos con él a bordo, incluyendo un embarrancamiento, la pérdida de un ancla y un hundimiento. Los dos primeros fueron en buena parte culpa suya (es un auténtico "taladro", y cuando se le mete algo en la cabeza, lo acabas haciendo, solo para que se calle). Voy contando, por orden cronológico:
En el primero, mi tío era el patrón. Un amigo le había prestado una vieja motora, y nos llevó con ella (éramos como 12 a bordo, entonces aún no existía la Guardia Civil del Mar, pero si nos llegan a ver, le crujen del multazo) a la isla de Rúa, en la Ría de Arousa. Pasamos un día muy agradable, y a la hora de irnos (éramos el último barco que quedaba en la isla), el motor no arranca ni a tiros (un intraborda de gasolina). Bueno, la motora tiene un fueraborda auxiliar... al primer tirón, mi tío se queda con el cordón en la mano. En fin, último recurso, hay una neumática con un motorcito de dos caballos... que no sé si por ahogo, bujía perlada o gasolina en malas condiciones tampoco arranca. Por supuesto, no llevábamos radio... ya nos resignábamos a pasar la noche en la isla, cuando un pesquero se acercó a ver si nos pasaba algo, y se ofreció a remolcarnos hasta su puerto (Aguete). Curiosamente, en cuanto el pesquero empezó a coger velocidad, mi tío probó a arrancar otra vez el motor y... ¡funcionó! . Conseguimos llegar a nuestro puerto de partida (Cambados) sin más problemas...
Otra: Íbamos con un Puma 26, el patrón, mis tíos, un amigo y yo al Xidoiro Areoso (también en la Ría de Arousa). Llegamos justo en el máximo de la pleamar, y por no tener que nadar mucho (no llevábamos auxiliar), mi tío insistió en que fondeáramos lo más cerca posible de la orilla. Yo me veía venir lo que luego pasó y lo hice saber bien claro, pero cuando mi tío insiste... vamos, que fondeamos a menos de 20 metros de la orilla.
Comprobamos que el fondeo ha agarrado, bajamos la escalerilla, nos lanzamos todos al agua y... ¡a la playa! Yo me voy a dar una vuelta al islote andando, y cuando vuelvo, me viene a recibir mi tía y me dice: "No hagas comentarios, porque los ánimos están muy caldeados, pero hemos embarrancado". Total, 12 horitas en Xidoiro hasta que la siguiente pleamar (a las 12 de la noche) nos permitió salir a flote y volver a Vilagarcía.
La pérdida del ancla fue similar (también en el Puma), mi tío se encargó de dirigir la maniobra con tanta habilidad que acabó lanzando el ancla al agua sin engrilletarla y con una profundidad de 20 metros...
Y en la más gorda, hay que reconocer que él no tuvo culpa. Ésta yo me la perdí (y no lo lamento), pero mis padres y mi hermano iban a bordo (y mi tío, por supuesto). Fue de nuevo en la isla de Rúa, esta vez en un pesquero de 15 metros (el armador era amigo de mi tío), con unas 20 personas a bordo. Pasaron el día en la isla, asaron unas sardinas para comer y se lo pasaron "bomba". Pero al salir de la isla, el patrón y armador (que había bebido un poco de más) hizo una mala maniobra y pegó con el barco contra una roca... en cuestión de minutos se fue al fondo. Por suerte, todo el pasaje estaba en cubierta y pudo salir nadando (mi padre estaba fumando un puro y de pronto se encontró nadando, todavía con el puro en la boca), por lo que no hubo desgracias personales.
Bueno... ¿alguien se anima a llevar a mi tío a dar una vuelta en su barco?
