Bueno, contaros que desde que hemos vuelto del crucero por las islas, Rufino ha tenido un problema médico, apenas podía caminar y no podía orinar. Llevado de urgencias a una cínica se le diagnosticó una inflamación anormal de la próstata, al día siguiente se le efectuó una ecografía en la que vimos el alcance del problema.
La solución, medicación de por vida o una operación de castración. Como el can solo entiende de términos náuticos no pudo dar su opinión, así que tuve que tomar la decisión de amputarle su masculinidad perruna, tal como me aconsejaron los dos veterinarios que le atendieron.
La operación se realizó con éxito y el posoperatorio sin ningún tipo de problemas. Ya está totalmente restablecido y tan vital como antes, aunque eso si, ya noto ligeros cambios en su comportamiento sexual.
Quiero de agradecer al Hospital Veterinario Constitución de Valencia, el tratamiento tan profesional que hemos recibido.

Sus novias las defensas lo echarán de menos

Al día siguiente de la operación
Salud
