Creo que lo que en verdad nos interesa es registrar el hecho para hacer nuestra propia y particular evaluación de los riesgos a la hora de emprender travesías largas.
Es evidente que el patrón del Ágata es una persona que está por encima de la media en cuanto a conocimientos y experiencia. Por lo tanto, el suceso puede ser tomado en cuenta como significativo. En consecuencia, apuntemos:
Ágata, pérdida del timón a 300' de tierra. Resultado: abandonado y hundido. Sin víctimas.
Personalmente ya he visto y leído bastante como para forjarme una opinión sobre el Atlántico en la actualidad: la cantidad de objetos flotantes contra los que se puede chocar es muy importante dada la casuística de accidentes y averías en timones, orzas y hélices.
En consecuencia, obedeciendo a la primera Ley de Murphy (si algo puede pasar, pasará) la próxima travesía la debería hacer en un quilla corrida con un codaste decente. Por suerte, mi barco ya es así
Demasiada mierda en el agua para los gráciles apéndices de los barcos de crucero/regata.
Otra cosa es opinar sobre la gestión de la emergencia, lo que, sin estar prohibido por ninguna ley, debe hacerse conociendo todos los elementos. Y de momento sabemos muy poco de lo ocurrido.
Qué bien he quedao! A que sí.
