De momento he sacado las siguientes conclusiones:
1.- El Mediterráneo, aunque sólo sea por su clima, ya merece la pena y nos acaba atrayendo a muchos de nosotros. Todo lo demás viene por añadidura en función de lo romántico o lo sensible a la cultura que cada uno sea. Es, sin embargo, más vulnerable que los demás y esto nos escuece y nos inquieta más que a los moradores de otros mares.
2.- El Cantábrico siempre será el Cantábrico (joder, me ha quedado parecido a lo de "el fúrbor es asín"

)
3.- El Atlántico está tan seguro de sí mismo que parece defenderse por sí sólo, sin más.
Quizás por mi condición de tipo extremadamente urbano, no estoy de acuerdo, sin embargo, con los que se alarman en exceso. A apenas unas millas de la costa, empiezo a ver señales de vidas nuevas que me llenan de energía y de las que luego hablo con (¿ingenuo?) orgullo.