Sucedió en una cala en Ibiza hace más de 20 años:
Una familia de Bilbao con su velero alquilado ve que en el velero fondeado a escasos metros (francés, pero podría ser de cualquier otro sitio) terminan de comer, recogen los platos tirando todas las sobras al cubo de basura junto con las latas, botellas, etc. y proceden a arrojar el contenido del cubo por la borda contraria.
Cometido el acto, se tumban los 4 bandarras a dormir la siesta/tomar el sol en cubierta...
Mi amigo Pablo, 25 añitos, muy animoso, se arroja al agua (estábamos comiento aún) y sin decir palabra, se acerca al velero francés, les quita la bolsa de basura del cubo, vuelve a saltar al agua, recoge toda la basura que puede y vuelve a subir al velero.
Ante el silencio culpable de los tripulantes, se mete en la cabina, desparrama la basura por las literas y entrega la bolsa vacía a uno de los franceses antes de volver a nuestro barco a terminar la comida.
En menos de 5 minutos se habían ido.
Maleducados hay en todas partes, y no lo digo por Pablo
