Re: Diario De Un Navegante.
Esta historia tenía que acabar así, repentína, imprevisiblemente, de la misma manera con la que un día Monkey se presentó con su delicioso relato.
Muchas gracias por este regalo, que además de entretenernos y permitirnos disfrutar del mimo con el que fue entretejido, nos ha hecho soñar a tantos con ese momento, más próximo ahora, en que armándonos de decisión una mañana brumosa de otoño exclamemos: ¡me echo a la mar!
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