Buenos días navegantes!! Este interesante post incide en algo que para los traperos (yo lo soy) podía considerarse tabú. La pretendida "pureza" de los navegantes a vela, frente a los camioneros que no aman el mar y lo contaminan con sus aceites, estelas, ruidos y carbonillas no tiene nigún sentido. Antiguamente hacerse con un velero implicaba una complejidad y conocimientos que hacían que que los navegantes a vela tenían que ser personas con un plus de dedicación y sacrificio, personas que daban un valor relativo al tiempo, porque las singladuras implicaban el esfuerzo de controlar jarcias complejas y en caso de necesitar el motor resignarse a navegar a cuatro o cinco nudos sin mirar el reloj. Entonces cualquier advenedizo que quisiera "probar" podía hacerse con una motora con sus caballos, y todo era cuestión de dar gas... Claro está que podía darse una clara distinción entre los traperos y motoristas, como mínimo en las horas de aprendizaje, dedicación, y navegación. Hoy en día ya no es así en la mayoría de casos. La vela se ha simplificado enormemente, los aparejos son de manejo sencillo, los motores mueven los veleros con mayor rapidez, y cualquiera puede jugar en pocas horas, a veces ni eso, a "controlar" que no navegar, un velero con su marconi, winches autocazantes, desmultiplicaciones varias, y motores potentes que en el peor de los casos transforman el velero en una digna motora que se mueve a seis o siete nudos. Lo que ha pasado, posiblemente por exigencias del mercado, es que la vela se ha "socializado" porque interesa construir barcos que se vendan, y que sean de uso fácil para charteristas y aficionados en general. Lo mismo nos dirían los amantes de la montaña que ahora se quejan de que el monte está lleno de basura, que la gente que hace cámping no es como la de antes. También los esquiadores de nieve, que recuerdan cuando en las pistas altas había gente experimentada y ahora te la pegas con cualquier principiante caído que se ha parado a hacer fotos y comerse un plátano. En definitiva... somos muchos en todas partes, y por una mera cuestión de estadística, hay una cuota de maleducados en cualquier disciplina deportiva que se tercie, sean traperos, motoristas, buceadores, pescadores, o lo que sea. Por tanto creo que ya no hay debate entre tractoristas y traperos o buceadores o pescadores. El debate se centra entre gente maleducada y poco respetuosa y gente que entiende que el mar también debe regirse por cánones de respeto hacia los demás, hacia la naturaleza, y hacia uno mismo. Y creo que en el futuro, ya en el presente, no quedará más remedio que en el mar, como en la tierra, empieze a tomarse en serio el cumplimiento de las normas de convivencia, navegación, etc. Será una pena recibir una multa por no respetar el paso de una embarcación que cruza por tu estribor, pero... no quedará más remedio que actuar al menos en las zonas costeras. De lo contrario... llegaremos a hacer del mar una zona sin ley donde todo vale. Qué pena!!


