El maleducado viene de origen y se potencia su actitud chulesca cuando se pone al volante, al timón o la caña.
Normalmente suele ocurrir que cuanto más reprimido es, más se crece cuando se pone al mando de cualquier ingenio mecánico. Esto se puede ver en una cala o en un atasco cualquiera. El cochazo, la motora o el velero, sólo son el instrumento para potenciar su estupidez.
