La evolución reciente de las proas lanzadas a rectas ha tenido bastante que ver con los barcos de competición, por ejemplo con los de la vuelta al mundo.
En la época del Galicia 93, que ganó la Fasnet, la vuelta a Europa e hizo un tercero en la Witbread, las proas eran lanzadas, no demasiado, con las amuras muy abiertas para evitar clavar la proa:
Pero claro, la resistencia provocada al evitar que la proa se clave es mayor que si dejamos que la proa atraviese la ola, como en las generaciones posteriores:
Los barcos se vuelven más húmedos, más inhumanos, pero son más rápidos, y como en regatas la eslora es un límite, los lanzamientos desaparecen...
Esta estética se traslada, como sucede casi siempre a los barcos de serie.
Y las características de navegación no dependen sólo del lanzamiento, dependen más de los volúmenes. Un barco puede tener un navegar muy suave, pero si le falta volumen a proa y puede llegar a ser peligroso al clavarse en una ola navegando en popa, no estamos ante un buen barco.
Las típicas formas actuales presentan una entrada muy fina en flotación y un buen volumen de reserva sobre ella, marcando o no un pantoque:
El efecto de progresividad que antes realizaba la proa lanzada, lo hacen ahora los volúmenes, y las proas en cubierta son anchas, por aportar volumen y espacio de trabajo.
Otra discusión es si definimos un barco a partir de su desplazamiento o de su eslora, para esloras iguales, aprovecharemos más un barco si reducimos sus lanzamientos a cero, y el los amarres se paga por espacio ocupado..
Si partimos de un desplazamiento fijo, también nos interesará tener la mayor eslora dinámica en flotación posible, y la eslora de una proa lanzada difícilmente se aprovechará, será un peso situado en el peor sitio posible..
Mi opinión es que vamos a pasar por otra prolongada época de esplendor de las proas rectas...con florituras estéticas en dirección a los clase J y a los barcos "fenicios":


