Originalmente publicado por J.R.
Pues ahí va otra, con los mismos protagonistas (el Hunter, conocido como "Escabetx" y yo): poco a poco, fuí mejorando el barco, entre otras cosas, le puse enrollador y le cambié la línea de combustible y la pera de cebado(que estaban viejísimas y cuarteadas) y el depósito de gasolina (un "tocho" metálico engorroso y que pesaba un mundo.
Mi primera salida después de cambiar estos últimos (tubos de gasolina y depósito): todo iba como una seda hasta que decido volver a puerto... arranco motor, recojo velas y enfilo hacia la bocana y... pof, pof, pof, pof, el motor se cala.
Intento arrancar otra vez y no hay manera. Pruebo a cebar más gasolina con la pera y... ¡completamente fofa! Resulto que la pera que me acababan de vender, tenía un poro y dejaba entrar el aire.
¿Y ahora qué hago? Me di cuenta de que, proa a la bocana, el viento me venía a un descuartelar, y que, desenrollando el génova podía entrar en puerto. EL plan original era llegar al muelle de espera y, desde allí, que me remolcaran a mi amarre.
Pero una vez que entré, vi que con el viento que había, tenía un través y una popa hasta mi amarre, y pensé: "¿Y para qué dar la lata si puedo entrar sólo?"
¡¡¡¡ ERROOOOOOR !!! No caí que, dentro del puerto, el espigón y los muros tapan el viento casi por completo, y me encontré parado en el canal derivando lentamente hacia los barcos amarrados. Tuve que agarrarme a uno, amarrarme a él como pude y llamar a Capitanía para pedir remolque.
Moraleja: no te pases de listo...
Eso sí, también es mala pata que justo el material que acababa de comprar fuera defectuoso...
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