"Creo que en ningún viaje escapé de unos peligros tan tremendos como los de mi expedición a Amauropia, planeta de la constelación de Cíclope. Todo lo que allí he vivido, se lo debo al profesor Tarantoga. El sabio astrozoólogo no es solamente un gran investigador, puesto que , como es notorio, se dedica en sus momentos de ocio a inventar. Entre otras cosas, concibió aquel líquido para quitar recuerdos desagradables, billetes de banco con un ocho horizontal que representaba una suma de dinero infinitamente grande, tres maneras de teñir la niebla en unos colores atractivos, así como un polvo especial que puede esparcirse sobre las nubes para moldearlas en unas formas sólidas y duraderas. También es obra suya un dispositivo ingenioso para el aprovechamiento de la energía de los niños, que habitualmente se pierde: todos sabemos que los niños no pueden estarse quietos ni un segundo.
El dispositivo consiste en un sistema de manivelas, poleas y palancas colocadas en varios sitios de la vivienda, que los niños empujan, tiran y desplazan durante sus juegos, haciendo, sin saberlo, correr el agua, pelar patatas, lavar la ropa, producir electricidad, etcétera. Preocupado por nuestros pequeños, que los padres dejan a veces solos en casa, el profesor inventó también unas cerillas no inflamables, cuya producción en la Tierra alcanzó unas cifras imponentes..."
Stanislaw Lem, "Diarios de las Estrellas",
"Viaje Duodécimo"
Salud,
