que conste que aunque soy tractorista reconozco que es en mi gremio donde más "cafres" hay en este mundo de la náutica, pero cuando me sale un trapero "cafre" también me gusta denunciarlo para que se note que hay de todo en todos los gremios.
El "cafre" en cuestión me lo tope ayer volviendo a puerto, estaba yo tranquilamente con mi rumbo "directo" para encarar la bocana del puerto después de un bonito día apacible de esos de navegación verdadera (es decir llegar a una cala y tumbarse a la bartola todo el día), y en esto que diviso por la aleta de babor un precioso velero 42 pies a todo trapo, bueno a todo motor más bien porque el tío iba a saco, pero a motor, y yo pensando para mi inocente de mi: bueno supongo que cuando llegue a mi aleta el tío tendrá la decencia de cambiar el ritmo y /o aminorar la marcha, pero no señores, el tío con su flamante 42 pies y dos preciosas ruedas de timon (que no se para que tanta rueda si no las usa), se aproximaba y aproximaba y hasta que ya en claro rumbo de colisión y con media eslora de su imponente velero metido casi en mi barco, le hago señales para que se aparte, inocente yo claro.
El tío con esos aires que dan la grandeza de "llevar" un barco tan precioso, me dice que me aparte yo que el es un velero y tiene preferencia

así con un par y sin anestesia
Yo amablemente le digo que un velero es aquel artefacto nautico que lleva las velas desplegadas, pero cuando navega a motor se convierte por arte de magia en un tractor en todo lo que se refiere a las preferencias náuticas y demás normativa y por tanto al aproximarse por popa, el que tiene la preferencia es un servidor más que nada por aquello de que si no me da por mirar hacia atrás no le veo llegar.
El tío me dice que no tengo ni idea y que como no me aparte me atraviesa el casco......
En fin ante el cariz, o mejor dicho ante el barniz que tenía semejante especimen opté por hacer lo que mejor sabemos hacer los tractores, y es darle caña a la palanquita y alejarme de su preciosa proa imponente, no si antes darle dejarle unas bonitas olas de balanceo para que se le cayeran las copitas de vino que llevaba en la cubierta.
En fin señores, no quiero con esto indignar al personal ni entrar en la guerra estúpida de traperos y tractores, pero solo quería dejar una pequeña muestra de que en todas partes cuecen cafres, y en el mundo de la vela pues por desgracia también los hay.
