De niño me bañaba en un sitio cerca de casa llamado "pozo redondo" que estaba lleno de esqueletos de tiempos mejores, soñaba que era el patrón de uno de aquellos esqueletos y pasaba las tardes de verano allí.
Los años pasaron y llego el día en que me toco llevar al desguace a mi barco, al barco donde empece a trabajar, donde viví mil batallas, donde me convertí en lo que soy...
Un triste día de diciembre salimos a las cuatro de la mañana y fue nuestra última ruta juntos nos despedimos y le di las gracias por tantos años de felicidad, por cuidarnos todo ese tiempo y me fui sin mirar atrás dejando en aquel extraño muelle gran parte de mí.
