Cita:
Originalmente publicado por Embat
He (hemos) comprobado últimamente, que la vida tiene fecha de caducidad. Es triste...pero es. Eso viene en el contrato cuando nos nacen...
Últimamente me he acostumbrado (a la fuerza ahorcan...) a hacer un brindis, cuando navego, por los amigos que se han ido marchando. Porque creo que esos momentos especiales de la navegada son para ser dedicados a quien, como nosotros, disfrutan de ellos. Para algunos será ganarle unos grados al viento, para otros, disfrutar cerveza (o Mirinda  ) en mano, o mirar la costa desde el fondeo, etc...
El sábado, voviendo de una navegada muuuuuuuuuuuuuy maja con mi heredera, el atardecer se puso de gala y nos hicimos una foto. Me acordé de los ausentes, y pensé en que cuando "me toque" ausentarme a mí, mi hija recordará momentos como éstos como algo especial.
No soy muy dado a estas cosas, pero sí que me apetecía compartirlo con vosotros. Hala, ahí queda el momento feliz. No hace falta que contestéis; sencillamente es algo que me apetecía deciros, que para eso estoy en mi casa.
Embat

|
Pues gracias por compartirlo.
Tienes mucha razón en lo de que marcharse está en el contrato pero cada minuto como los que describes es una pequeña victoria sobre el azar cósmico, el destino o un dios que no solo juega a los dados con el universo sino que los lanza donde no podemos verlos (según en lo que crea cada cual). Y los recuerdos que le estás regalando a tu heredera, en mi opinión, son tu vida después de la muerte. "Vive el que deja", dijo un poeta.
Un abrazo, espero que nos veamos en santander.
PD Me ha hecho gracia lo de los dos con la slam, un amigo mio madrileño la llama "el uniforme del santanderino".