Alguien se imagina que una ciudad se dedicara hacer uso del espacio público para aparcamientos de vehículos que apenas se mueven más que unos pocos días al año. Pues eso es lo que ocurre en la náutica.
La alternativa tiene que ser favorecer otro tipo de turismo náutico en lugar del armador de barco que apenas navega 10/15 días al año. Se me ocurre el uso compartido; el alquiler, etc.
Ha sucedido igual con las segundas residencias. El uso medio, en el mejor de los casos, no llega a dos meses al año. Y nos han convencido para que compremos "ladrillo" durante años. Ahora estamos pagando las consecuencias.
La idiosincrasia española, individualista, de propietario, poco comunitaria, es lo que nos pierde. Y no cambiamos ni con la crisis.

