Discusión: Otros Tabarca, una isla en invierno
Ver mensaje
  #3  
Antiguo 19-08-2014, 01:14
Avatar de Juan BABS
Juan BABS Juan BABS esta desconectado
Pirata
 
Registrado: 09-03-2010
Localización: Zona de Murcia
Edad: 59
Mensajes: 164
Agradecimientos que ha otorgado: 79
Recibió 220 Agradecimientos en 36 Mensajes
Sexo:
Predeterminado Re: Tabarca, una isla en invierno

Tomas e Isabel viven modestamente, como todos los tabarquinos, pero no dudan en compartir con nosotros la cena, a la luz de un candil. Nos cuentan cosas de la isla, los náufragos, la pesca. Hablan poco de sus dificultades y saben poco de su origen genovés, que hace recordar sus apellidos con sonoridad italiana.
Desde hace poco, corre un rumor que pone a todo el mundo en ebullición. El nuevo concejal de Alicante ha venido a la isla y ha traído un plano del siglo XIX. Dice el concejal que toda construcción que no figure en ese plano deberá ser destruida. Inquietud... . ¿Qué derechos tendrán los tabarquinos si la amenaza se precisa?. Nadie tiene titulo de propiedad. Las casas mas antiguas habían sido regaladas a sus antepasados, en usufructo, las otras, se han construido sin autorización. Desde siempre, se construye en Tabarca sin permiso. Se podría invocar el derecho consuetudinario, por supuesto, pero cara a la Administración, ¿qué valor tendría? Isabel y Tomás, nos preguntan, pero no sabemos contentar, lo que si que sabemos, es que en caso de problema harán frente común. Hace dos años, ya se les había propuesto abandonar la isla para crear un complejo turístico. A cambio habrían tenido un alojamiento en uno de los edificios nuevos de la costa. Pero, ¿como se puede abandonar la tierra de sus padres, las casa donde se ha nacido y lo que se posee, por pequeño que sea? ¿Abandonar todo lo que hace tu vida? Los días pasan y las noticias cambian. Ya no se habla de desplazar a los tabarquinos, ésta es su isla.

¡Sorpresa!. En el extremo de la isla, en un rincón de la muralla, en el hueco de una bóveda, nos hemos encontrado con un hombre, vestido con una sotana. Gesticulaba, vociferaba, ponía los ojos en blanco; parecía celebrar una misa profana y declamar un sermón apasionado e incomprensible. Hemos conocido a Pepe. Este hombre está un poco loco, pero todos los de la isla, lo protegen. Nos ofrece su compañía, inofensiva y alegre. Con él, recorremos la isla, el campo pelado, hasta la granja abandonada, la casa del pastor. Cada día, nos espera en el muelle, impaciente de vernos bajar a tierra. En su cabeza, mil profecías barrocas. Piensa ser cura. En ningún otro lugar en esta España muy católica de los años 70, esta libertad, por no decir blasfemia, hubiera sido tolerada. En Tabarca, los habitantes sonríen de su locura, y no se extrañan. Es más, es el antiguo sacerdote de la isla quien le ha regalado su sotana. Y cuando los dos guardias civiles se lo encuentran durante su « misa », se quitan el tricornio respetuosamente.
Pepe va a ser el hilo conductor de nuestra película, el personaje emblemático de esta comunidad unida y humana. « Tabarca, los higos chumbos, el viento que sopla, que da dolor de cabeza... y San Pablo y San Pere que nos miran... ». Pepe hace sus sermones en valenciano, en ellos se mezclan San Pedro, la coca-cola y las chicas en bikini... . Las chicas que él ve en verano exhibiéndose y que no se preocupan de la mirada de los autóctonos. Es difícil saber si Pepe encuentra el espectáculo indecente. El, es un devoto de los santos patrones del pueblo, San Pedro y San Pablo, que protegen a la isla. Pero Tabarca, no deja de estar abandonada a su destino : sin agua corriente, sin electricidad, sin sacerdote, sin grandes riquezas... . Los tabarquinos viven al margen de la sociedad española.
Cada día vamos a ver los progresos de un barco que se construye y observamos los gestos de los tres calafates que lo construyen, al aire libre., protegidos por la muralla. Pocas herramientas: martillo, mazo, azuela, sierra y pinza. A parte de un cordel que se tensa en torniquete para regular la separación de las cuadernas, todo el trabajo se hace a ojo, sin plano, por supuesto. La tradición, la memoria del gesto guía al calafate.
Utilizado para la pesca y los intercambios con la costa, el barco es un elemento vital en la vida de los isleños, de él depende la supervivencia de todos. El « llaut » es el barco más popular de la isla, junto con su hermanita, la « bussa ».
La flota local llegó a su apogeo en 1920, dando trabajo a los calafates, que incluso iban a trabajar, a veces, a los puertos vecinos. A Tomás, le gustaría tener una barquita, que aunque pequeña, fuera suya. Tras tantos años pasados en la mar, tantos viajes lejanos, ésto sigue siendo solo un sueño. Nos lo cuenta sin queja, es, simplemente, la realidad.
Pegado a la muralla, frente al puerto, un hombre mayor escruta el horizonte. Esta allí todas las mañanas, durante horas. Ha conocido la pesca en la época de la vela y la gran almadraba, la última en actividad, en esta costa. Una pesca de combate colectivo que ha perdurado en Tabarca hasta los años 60, una pesca en la que los hombres luchaban hombro con hombro para sacar de la inmensa trampa, los enormes atunes que podían pesar hasta 300 kilos. La almadraba estaba calada con 95 anclas, muy pesadas, a una milla de la isla en dirección sureste. Treinta marineros trabajaban en ella, todos eran de la isla. Las redes eran fabricadas aquí, por unas quince mujeres. De febrero a octubre, la almadraba operaba de forma continua, con buenas capturas; pero la excesiva explotación de esta riqueza y las modificaciones de las costumbres migratorias de los atunes, acabaron con esta tradición.
Desde que se abandonó la almadraba, muchos pescadores se han ido de la isla, con una gran pena, para ganar mejor, su vida en otra parte. Los otros viven de una pesca de cabotaje, para subsistir. Unos veinte « llauts » motorizados, de 8 metros de eslora aproximadamente, que usan diferentes artes de pesca.. El palangre, el más utilizado, se hace en la zona de dos millas, para capturar doradas, meros, dentones o sargos. El trasmallo, se cala de la primavera al otoño, y sobre todo en verano, cerca de la costa, para atrapar salmonetes. Los tabarquinos utilizan también las nasas y las poteras. La potera se practica a una milla, en alta mar, por veinte brazas de fondo, para pescar el calamar.
La vida del puerto sigue el ritmo de las entradas y salidas de la flota pesquera y la preparación de los útiles: limpiar redes, enrollar las líneas en las cestas, preparar los cebos, fabricar las nasas, … . Al caer la noche, se enciende, para los que llegan más tarde, una lámpara que se balancea en lo alto de un mastelerillo en la punta del muelle. Cuando llega el momento de calafaterar los barcos, los hombres unen sus fuerzas para halar cada barco a tierra. El cabo, tirante por la fuerza de tantos brazos, se desliza en una enorme polea, mientras que las voces marcan la cadencia del esfuerzo.
Por la mañana, a partir de las 8, las mujeres van a coger el agua del día a la reserva común. Entre cántaros y garrafas, es : « radio pozo », un momento de reunión que todas aprovechan, jóvenes o mayores, para comentar las novedades. Después con la garrafa de agua, calada en la cadera, vuelven a casa. En sus casas guisan el pescado con arroz, la comida básica, y las canciones se escapan por las ventanas. A veces, entonan estribillos en un idioma que ya no entienden, canciones de otro tiempo, transmitidas de generación en generación. Son los últimos recuerdos de su antiguo origen genovés.
Para ahorrar agua dulce, van a fregar los platos al mar, arrodillándose en el margen de un lavadero natural, en un rincón de rocas del puerto.
Las mujeres también participan a las artes de la pesca. El remendar redes no tiene secretos para ellas y muchas también hacen redes nuevas. Con 78 años, Maria fabrica un kilo de red en dos días y vende su producción en Santa Pola a 24 ptas el kilo. Un oficio poco enriquecedor, que las más jóvenes ya no quieren hacer.
Los niños se divierten en la plaza del pueblo a la hora del recreo, y por la tarde, al salir de la escuela. Una clase para todos en una casita. Juegan al corro, chillan, juegan y ríen. ¿Cual es su futuro? Las chicas irán sin duda a la costa a buscar trabajo. Los chicos se embarcaran para ir a pescar a Canarias. Ocho meses sin tocar tierra, llenando con toneladas de calamar, la barriga refrigerada de un palangrero. Al volver, descansaran uno o dos meses y se volverán a marchar. Y es que hace falta dinero para construir en la costa, el sueño de la mayoría de estos jóvenes.
Numerosos isleños, tienen la impresión de haber sido dejados de lado, abandonados por el resto del mundo, de vivir a la dura, una existencia precaria más difícil que en otra parte.
El pueblo no olvida, como un símbolo de su desamparo, el drama de esta mujer, de parto, que murió en pleno temporal cuando la llevaban al hospital. Solo queda una solución: arrimar el hombro.
Tres veces a la semana el « Maria Dolores », el correo de la isla, hace el viaje hasta Santa Pola. Los tabarquinos se embarcan gratis. Al volver, el barco va cargado con pasajeros, pero también con botellas de gas, cajas de botellas y cestas de provisiones: frutas, verduras y otros víveres que hay que ir a comprar a la costa. El sábado es el gran día. El pueblo está en plena activad. Es el cambio de los guardias civiles. Sus capas hinchadas por el viento, los que llegan van al cuartel, en la Torre de San José, en medio del campo de higos chumbos.
Desde hace poco, corre un nuevo rumor de punta a punta de la isla. La ciudad de Alicante va a regalar a Tabarca un potente grupo electrógeno para tener luz en las casas y en las calles. !La luz eléctrica en la isla!. Los tabarquinos no se lo creen, al fin, alguien ha pensado en ellos. Una delegación con chaqueta y corbata, espera en el puerto al concejal municipal de Alicante : el guardia civil, el alcalde, el enfermero, el maestro,... . ¿De qué hablan? Nos enteramos de que traerán dos motores el viernes. Luego traerán cabinas de playa que serán instaladas, la playa va a ser remodelada, aplanada. Hasta se habla, de habilitar un terreno de camping. !Todo llega, estamos en marcha!. Se va a limpiar la isla de arriba a abajo, un agente se va a encargar de que las calles estén limpias. Un pescador nos ha dicho, que la isla se iba a convertir en un pequeño Monte-Carlo. ¿Un flujo de veraneantes para dar fuerza a esta comunidad abandonada?. ¿Podría seguir viviendo la isla, sin ésto?. ¿Se han buscado otro tipo de soluciones?.
Una mañana de este invierno 1971, una chalana atraca en Tabarca. Transporta un gran generador y una dinamo. La llegada es triunfal. Se descarga a fuerza de brazos, todos quieren participar en la maniobra. Discurso oficial. Aplausos. Es un buen día. El evento es importante. Un bulldozer y un tractor, acompañan al motor. Ellos han de limpiar la cala y la playa, donde reposan restos inútiles de barcos, que aun tienen su arboladura... . El bulldozer, va a hacer desaparecer los últimos testigos de la historia marítima local. Hay que valorizar la isla, para que sea mas limpia, mas atractiva, para acoger a los extranjeros. ¿Quién se va a quejar?. Asistimos, con el corazón en un puño a la destrucción de las viejas barcas, con velas latinas. La maquina las devora, las destroza y las empuja a la punta de la playa. Un gran montón que se va a quemar. Por casualidad, estamos presentes en este momento crucial. El momento en que el mundo moderno ha decidido irrumpir en Tabarca. !La isla, el paraíso del turismo!. « Qué suerte para los habitantes! », alardean los oficiales. Estamos anonadados.
Los pescadores siguen en sus faenas como si no pasara nada, pero todos esperan un cambio, una vida mejor, más fácil. Tomás sigue relingando redes, su trabajo principal en invierno; cuando le cunde, monta una por día. ¿En abril, se va a volver a embarcar, como de costumbre, para ir a pescar a Marruecos? Cuatro meses en el mar para tener de qué vivir en invierno.
Una vez la instalación hecha, la excitación se calma, la vida vuelve a su discurrir ordinario. Únicamente las luces en la noche anuncian los cambios que vienen. El ruido del motor, también, que oculta el soplar del viento. Tomás ha sido nombrado guardián del monstruo... . Hará falta un cierto tiempo, antes de que se vea la evolución de Tabarca. Esperamos, sin creérnoslo, que la fiebre de lo moderno no contagie a los habitantes, haciendo desaparecer su lado tan humano.
Estaban en el muelle cuando izamos las velas. Isabel nos dió un beso. Prometimos volver muy pronto. Era una mentira.


Otoño 2011. Hemos estado andando todo el día por la isla, hemos visitado el museo dedicado a la historia de Tabarca y a su vocación reciente de reserva natural. En este lugar, muy bien diseñado, hemos descubierto tesoros, fotos de la almadraba en actividad, documentos de la pesca a vela, retratos muy enternecedores de tabarquinos de los años 60, secuencias muy hermosas, filmadas en esa misma época. Lo que vemos, nos da seguridad.
Esa misma tarde, nos vamos de Tabarca. Esta breve estancia nos ha permitido sacarnos de dudas y abandonar las viejas ilusiones. La isla ha cambiado poco en su configuración. La muralla y las puertas monumentales han sido muy bien restauradas así como la iglesia y la Torre de San José. Hemos reconocido cada calle, cada casa, los pozos, el « sitio » de la capilla de Pepe. Una mujer nos ha dicho que Tomás e Isabel habían fallecido y que su hijo Rafael era patrón de pesca en Santa Pola. Según ella, nada es como antes. Otro mundo ha llegado a Tabarca. El agua corriente, la electricidad, el teléfono y el turismo han modelado una nueva isla. Las redes de pescar, se han colgado de forma definitiva. Muchos son los que se han ido a trabajar a la costa. Durante el invierno hay menos de cincuenta habitantes. En verano, es la locura!, mas de cuatro mil visitantes cada día!.

« ¿Qué les ha pasado a mis amigos,
de los cuales he vivido tan cerca,
y, a los que tanto he querido?
Parece que el viento se los ha llevado... »

Este poema de Rutebeuf que canto Leo Ferré, en los años 60, nos viene a la memoria. ¿Y sus hijos? ¿Donde están los barcos de pesca ?. La comunidad tabarquina, que nosotros habíamos conocido, ha desaparecido, diseminada, ya solo existe en blanco y negro en nuestros recuerdos y en las fotos ¿Qué odisea tan increíble la suya!.
En el camino de vuelta, en la autopista, escuchamos las noticias sin parar : la crisis económica en Europa, las promesas electorales... . También se habla de un suceso horrible : la muerte de Yue Yue, una chinita atropellada por una camioneta en plena ciudad y que nadie ha socorrido. Basta con indignarse? Pensamos en Isabel y Tomás, en su generosidad, en su humanidad, en la vida comunitaria que unía los habitantes de la isla y de la cual, ellos dependían. Nos quedamos sin palabras. Cambiamos la frecuencia para escuchar música y ponemos el volumen muy fuerte.


Años después de nuestro invierno en Tabarca, y tras numerosas mudanzas, la película original de 16mm., que habíamos rodado en la isla en 1971 y de la cual habíamos hecho el montaje, se ha extraviado. No se hizo ninguna copia. Una gran bobina en una caja metálica. Tal vez, se ha quedado en alguna parte : en un desván de Dinan, de Saint Nazaire o de Douarnenez, o en otra parte o en un rastro... . ¡Si por casualidad, la encontrarais, seriamos muy felices!. Afortunadamente, nos quedan algunas imágenes, largas secuencias sin montar, y las fotos que hicimos en aquella época, que el conservador del museo de Tabarca añadirá a sus colecciones. Es el punto final a esta aventura de juventud.
Citar y responder
23 Cofrades agradecieron a Juan BABS este mensaje:
ayapitas (13-09-2014), BlueMoon (19-08-2014), capdecaballeria (08-09-2014), Chusin9 (19-08-2014), ferdizoom (23-08-2014), genoves (20-08-2014), ISUB (19-08-2014), Jamama (19-08-2014), Jaooli (20-08-2014), JAQUE MATE (08-09-2014), jazz (08-09-2014), JOS (28-08-2014), Lalagartija (28-08-2014), lao (19-08-2014), leviño (19-08-2014), mazatlan (20-08-2014), nombrote (29-10-2018), pil pil (19-08-2014), rubenzolas (09-09-2014), shanabcn (28-08-2014), teteluis (25-08-2014), teterete (19-08-2014), whitecast (19-08-2014)