Muchas gracias cofrade.
Tabarca sigue siendo un paraiso en invierno cuando apenas hay gente. Pasar una noche rasa de febrero alli es una delicia. Estos días de agosto pueden ser una tortura.
Esta historia me recuerda la evolución vivida en otra isla, la de Arousa, donde fue tomada una playa por los franceses hippies de Glennans en los 60 para dar a lo que fue el CINA, y tanto ésta como la otra historia, me hace pensar en lo diferente que es aquello de la náutica actual de exclusivos clubes náuticos, y gente que se queja de los barquitos en fondeos tradicionales.
Gracias de nuevo por esta ventana al pasado.
