En salidas diurnas o de pocos días acostumbro a congelar agua en los cubiletes blancos en que te venden las pastillas de cloro de las piscinas. Los meto en el arcón congelador y al llegar al barco saco el bloque, lo troceo, y lo introduzco en la nevera de carga superior.Son unos cinco kilos de hielo por cubilete.
Al cabo de varios días repitiendo la operación el frío ambiental de la nevera es intenso y apenas tienes que hacer uso del compresor eléctrico, como no sea para retrasar el período de fusión del hielo, que llega a durar hasta tres días sin problema, o incluso más si por la noche dejas el barco enchufado a tierra con la nevera en marcha.
Es una práctica sencilla, enfría mucho más que si te confías solo con la nevera eléctrica y ahorras mucha batería.
El único inconveniente es que la nevera desagua en la sentina y hay que darle un rato a la bomba de achique.
Una cerveza enfriada dentro del agua de mar en verano es difícil logres beberla a menos de veinte grados cuando lo ideal es que no supere los siete u ocho...
Saludos cordiales
