En 1.975 en una de mis primeras travesías a vela llegué a Tabarca desde Valencia. Entonces navegaba en un Coronado 25.
Efectivamente una pequeña isla plana de la que desde el mar, viniendo del Norte. solo se aprecia el edificio de la iglesia, creo, que parece flotar. Las casas blancas y sencillas, las mujeres de negro, muy tapadas, con pañuelos en la cabeza, que nos escudriñaban atentas desde las ventanas. El puerto mínimo y tranquilo. El terreno agreste, yermo, duro. El ambiente como lo describe el, para mi, magnífico artículo de la revista francesa.
Gracias por rememorar la época, los recuerdos, el lugar.

