Me gustaría enrolarme en la tripulación de los novatos como el cofrade LOBA y romper una lanza en nuestro favor: que nuestra afición haya sido tardía, en muchos casos, no nos hace menos observadores de las normas básicas de convivencia en la mar (ya no hablo del reglamento, que eso es aparte y debería darse por hecho). La primera y más obvia, el respeto al medio, a quienes lo comparten y, sobre todo, a quienes saben más que uno. En mi caso, con 40 y tantos, me temo que novato lo voy a ser toda la vida.

Así que con la humildad por delante.
Aún no hace dos años que navego; menos de lo que quisiera y siempre alquilando, pero ya han sido varios los armadores que me han comentado que ojalá todo el mundo devolviera el barco en las condiciones en que yo lo hago. No pretendo echarme flores, solo un pequeño detalle para que quede claro que no todos somos iguales.
Por lo demás, espero ser armador en algún momento de 2015, y cuando llegue el día no seré ni mejor ni peor navegante que antes por tener barco propio.
Nada, solo eso. ¡Ronda para quien se apunte!
BP