
29-08-2014, 00:11
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Hermano de la costa
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Re: Relato de una tormenta perfecta
Cita:
Originalmente publicado por jacarejack
Coincido al 100%. Pero otra cosa mas que aprendiste, para cuando vas tu de patron: una vela que no quiere bajar, en medio de una situacion asi, es una vela muerta...dale machete.

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A ver compi. te estoy hablando de la experiencia que viví con veintipocos años, empleado como marinero y con mucho que aprender.
No hay dia que mi cortadrizas me acompañe en la bañera, y buceando otro cuchillo machetero con un filo que me pone de degollador para arriba.
Desde entonces ha llovido mucho, sobre mi también y no lo voy a contar aquí.
Llevo pues un buen arsenal de movidas y lo mas importante de todo esto:
Esta claro que la diferencia entre un 28 pies y un 56 es grande en muchas cosas. Pero el tamaño no lo hace todo, sobretodo cuando esta descontrolado. Las fuerzas que ejerce y se desarrollan en un barco grande pueden llegar a ser peligrosas, hacer daño, e incluso amputantes (vease libros de Francis Chichester). Lo importante es el control. La anticipación. Y que te hayan pasado 10 o 15 putadas muy gordas antes de que te pase la que te toca a tí, como patrón, el que tiene la responsabilidad, el que paga y el que decide.
Seguramente tal día como el que cuento, hubiese sido una buena experiencia marinera de haberse procedido como se debía y ahora sé que se podía haber hecho con tal embarcación. Cosa que no sucedió así.
Ahora cuento con conocimiento, con menos barco y si algo se rompe, pago yo. Por eso no estoy en Bonifacio y me doy mis paseitos por la costa levantina en función de mis posibilidades.
Lo que cuenta es el control. El control de la embarcación, y en su defecto el control de la situación dentro de la situación dada en un momento determinado. Y lo que es más importante que todo eso, irradiarlo. Dar a la tripulación sensación de potencia, aventura y cumplir ordenes concretas que vienen de alguien que sabe lo que esta haciendo.
Guardo en una carpeta, a buen recaudo, un relato que escribí en su momento sobre esos meses de mar, donde no había plotters, y los que no teníamos opción directa de acceso al mar nos comprábamos cinco o seis revistas náuticas mirando con obsesión la sección final de compraventa y de ofertas de embarque como marineros en el barrio de La Latina de Madrid, como era mi caso entonces. Llegue a escribir el relato de dicha travesía con todo tipo de detalles y estuve a punto de llegar a estudiar su publicación en la Editorial Juventud bajo el titulo "Capitanes de Mercedes Benz", pero no lo hice porque algo en mi interior me dijo a mi mismo que no debía hacerlo y esa gente seguía navegando, y aunque utilizase seudónimos y creando una situación paralela se hubiera sabido de quien se trataba.
Esa carpeta sigue aún en mi casa.
Me alegro de no haberlo terminado, corregido y publicado nunca, pues la vida me ha devuelto los errores vistos en otros hacia mi mismo y otros que no conocía. Le tengo cariño al relato pero quedará como algo mío, de lo que hoy, he soltado, simplemente una pequeña piola.
 
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