Pues yo reconozco que me he cagado de miedo muchas veces. Nadie nace aprendido y poco a poco vas ganando confianza y comprobando que el barco aguanta y tu vas ampliando tus límites,
Creo que superada la situación angustiosa que has vivido, tu mismo quitarás tus conclusiones que irás aplicando en experiencias futuras,
Si me atrevía dar algún consejo sencillo, es que hay que mantener las energías, tomarse las cosas con calma, pensar que el peligro está en la costa y que la situación puede requerir pasar más horas de las previstas en mar abierto y no forzar por ganar un puerto. Te digo esto, porque las situaciones de verdadero peligro que he vivido, en las que seriamente puse en peligro la vida de mi tripulación y el barco fue por intentar entrar cuando debería esperar fuera aguantando,
En base a ello, no dudes en dejar que el barco y la tripulación navegan de la forma más cómoda y segura - por ejemplo sólo con el Génova y por la aleta como te decía Simbad- salvo que tengas tierra al socaire que te fuerce a ganar barlovento, toma el rumbo que te permita aguantar más horas de la mejor manera, tranquilza a tu tripulación y piensa que un día más o menos no es nada,, que acabar a muchas milas del puerto base, puede ser un pequeño imprevisto, pero forzar material y tripulación al límite pueden provocar que unas condiciones perfectamente asumibles, acaben en convertirse en la " tormenta perfecta"
Recuerda que los marineros somos estoicos corredores de fondo, que hay que estar mentalizados para aguantar lo que caiga, durante el tiempo que haga falta,
Ánimo y hasta otra,
