No entiendo las airadas reacciones ante el relato que abre el hilo.
A toro pasado es fácil concluir que ante la duda de que el tiempo pudiese empeorar y atendido el tamaño del barco y características d la tripulación, lo acwrtado fuera no salir, o salir antes, pero no deja de resultar que si el parte no hubiera fallado a la entrada del anunciado NW estabas ya en casa y un parte d S. para cruzar d Menorca a Barcelona siempre es tentador.
Ahora bien, el caso es que si te pilla una rasca de màs de 35 nudos, con ola alta y corta, aparato eléctrico, horas de viaje por delante, falta de experiencia sobre tu propia resistencia y ayuda que vayasca recibir cuando se trate de maniobrar, cansado y en tales condiciones, con un 32 pies, y con la responsabilidad pria d ser el armador y responsable de la integridad d quienes te acompañan.... Sorprende que ante tales circunstancias podamos exclamarnos desde el sofá de casa que no se justifica siquiera un nudo en la garganta.
A mi criterio la situación expuesta puede resultar para quien la pasa mucho más agobiante que las catañas que te puedan pillar de tripulante en un barco preparado y de otro, con tripulación experta y al completo, aunque soplen 50 nudos y pierdas los anemómetros.
Sí coincido en que si el viento duro acabó soplando d Gregal, es más seguro y confortable cerrar algo más el rumbo y llevar el barco más apoyado durante todo el período duro y reservar la mejoría para volver a abrir rumbo y apuntar al destino, ya que la ola alta por un través o una aleta , exige mucha más atención al caña y puede causar algún revolcón desaconsejable para el barco y tripulantes.
Quien al mando de su propio barco y con tripulantes a su cargo no haya sentido angustia cuando se tuercen las cosas y te ves envuelto en un festival de silbidos, gualdrapeos, escoradas, rociones, caídas de rayos próximas, o miente, o no ha pasado por la experiencia, o es un inconsciente incapaz dee valorar que al mar no se lo domina, se le negocia y con el mayor respeto.
Saludosl cordiales
