Hace años supe de un caso parecido: un velero apareció un buen día fondeado frente a la playa de Tarragona y sin nadie a bordo. El servicio marítimo se decidió a abordarlo y llevarlo a puerto cuando constató que no tenía ninguna luz de fondeo y que, por lo tanto, representaba un peligro.
Una vez identificado resultó ser un barco robado en el sur de Francia. No se encontró ni rastro de los ladrones.
