No tube el gusto de conocer al Pitufo Marino, pero me he emocianado con tu relato.
Un

por tu padre, otro por ti y espero que sigas, almenos en este sitio, tal y como lo hacia tu padre.
Como ya se ha dicho, de tal palo tal astilla, y ya que no podemos disfrutar de la preencia de tu padre, dejanos disfrutar de la tuya.
Un fuerte abrazo