Nos ponemos en situación:
S. Terenzo di Lerici (La Spezia, Italia), precioso velero de dos palos. Tan bonito o más como sus tripulantes.
Calentón que los lleva a irse a "reposar" en cabina. Se levanta un oleaje tal, que amenaza con llevarlos hacia la escollera.
-Deja de moverte así, que van a sospechar.
-No soy yo, es el barco.
-Pues no está mal el traqueteo

-Ya, pero se está poniendo demasiado violento.
-Habrá que salir a levar el ancla.
-¡Qué pereza!
-Sal tú
-No, mejor tú
-Sí, ¡con estos pelos!
-¡Esto se mueve demasiado!
-Ponte algo y para fuera
-No me acuerdo de dónde he puesto la ropa
-Bueno, da igual, ¡afuera!

, tú al pozo de anclas y yo a la rueda.
-Cariño, siempre me dejas a medias

-¿Te das cuenta de que todo el mundo nos ha sacado fotos con su smartphone?
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Giornale della vela