
Sí es verdad, la paradoja impregna hasta el último rincón del Universo. Basta con afinar un poco la reflexión y surge por doquier. El navegante que pone popa a su hogar acaba volviendo a él. Un mapa muy detallado, tanto que refleje todos los detalles, hasta el más mínimo, lejos de ser el mejor posible, no serviría para mucho, pues estaríamos tan perdidos en él como en la realidad que representa. Un barco enorme y completísimo en avances, equipos,... nos da la libertad, o nos vuelve esclavos suyos?
Un chiste muy simpático:
Estaba un matrimonio de gitanos en un área de descanso de la autopista, sentados junto a su furgoneta, comiéndose una refrescante sandía. Habían sacado una mesa de camping, una sombrilla vieja, y un par de sillas playeras, y allí estaban, divinamente.
Llegó entonces otra pareja de alemanes en una autocaravana despampanante y aparcaron también. Saludaron afablemente a los primeros, y después, con un mando a distancia, desenrollaron un toldo estupendo y sacaron también dos estupendos sillones y una mesa igual de estupenda. Pasados unos minutos de observar a los gitanos, el alemán se acercó a ellos y, como pudo, les hizo saber que estaría muy agradecido si le vendiesen una sandía. Así fue. Y después de un rato largo observando a la pareja de turistas comiéndose su sandía, le dijo Manuel a su mujer:
"Hay que joerce, estos tíos. Ze pazan to el año trabahando pa viví un mes como vivimos tú y yo to el año zin trabahá!"
Brindo por Manuel y su mujer

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