Buenos dias bon dia
Sigo dando la vara
Pudimos pasar un día en la isla de Giglio, triste e injustamente famosa por el naufragio del Costa Concordia. Nos dejaron amarrar en el puerto durante el día pero por la noche fondeamos en la cala Campese en el otro extremo de la isla
Soplaba fuerte y se me hizo horrible pensar en el desembarco de miles de personas en una isla, sin medios para acogerlos, con miles de personas vagando de noche por la costa como almas en pena, sobrecogidos por el miedo, mojados, intentando localizar a su familia y amigos…
El pueblo es bonito, no se ve saturación de turistas y sólo queda del naufragio una plataforma con pilotes al fondo ocupada en labores de regeneración del fondo marino
El puerto es ahora súper disciplinado, para entrar y para iniciar la maniobra de desamarre hay que pedir permiso por el 14 a capitanía del puerto, que se lo toma muy en serio, en fin como dicen los físicos es el principio de acción – reacción
Ello no evito que fueran muy amables y, a la vista de que en nuestro grupo había una persona que no se encontraba muy bien, nos permitieron amarrar para darle descanso
El fondeo en Campese es tranquilo y protegido. Sólo hay que hacer notar que el fondo de arena presenta un fuerte escalón de los 8 a los 25 m. Justo donde está la línea de boyas amarillas que protege la playa. Hay que acertar el punto de fondeo para asegurarse que el ancla agarra en la profundidad deseada
De Giglio navegamos a Roma donde teníamos el amarre reservado en el “Porto turístico di Roma, Ostia”
Travesia apacible pasando cerca de la isla de Gianutri, que por su forma recuerda a la “Columbrete grosa” pero en grande. Le echamos un vistazo y seguimos con el convencimiento que el montón de islas islitas y rincones que no hemos visto merecen una segunda visita al Tirreno, y aún nos queda Ponza, las Eolidas, Capri y las Amalfitanas, etc
El Mediterráneo, para conocerlo bien da para una vida, o al menos para una jubilación navegando. La mezcla de cultura y naturaleza que ofrece es insuperable.
Mientras vamos dándole vueltas llegamos a la desembocadura del Tíber. La verdad esperábamos más de esta zona. El frente marítimo de Roma se merece un entorno más agraciado… que me recuerda al frente marítimo de la Barcelona preolímpica (para los que peinamos canas….) que al entorno de la urbe que fue la capital del mundo
Ahora intentare colgaros alguna foto

