Harry Haller... H.H... y también, en un guiño autobiográfico, Hermann Hesse,
"Surgiendo ante mí de una oscura bocacalle, me asustó un individuo, un solitario que se recogía tarde, con paso cansino, vestido de blusa azul y con una gorra en la cabeza; sobre los hombros llevaba un palo con un anuncio y delante del vientre, sujeto por una correa, un cajón abierto, como suelen llevarlos los vendedores en las ferias. Lentamente iba caminando delante de mí. No se volvió a mirarme; si no, lo hubiera saludado y le hubiese dado un cigarro. A la luz del primer farol intenté leer su estandarte, su anuncio rojo pendiente del palo, pero iba oscilando, no podía descifrarse nada.
Entonces lo llamé y le rogué que me enseñara el anuncio. Se quedó parado y sostuvo el asta un poco más derecha; en aquel momento pude leer letras vacilantes e inseguras:
VELADA ANARQUISTA
TEATRO MÁGICO
ENTRADA NO PARA CUAL...
-He estado buscando a usted -grité radiante-. ¿Qué es esa velada? ¿Dónde? ¿Cuándo es?
Él volvió a su camino:
-No es para cualquiera -dijo indiferente, con voz de sueño, y apretó el paso.
Ya iba cansado, y quería llegar cuanto antes a su casa.
-Espere -le grité, corriendo tras él-. ¿Qué lleva usted en el cajón? Le compraré algo.
Sin pararse, metió mano el hombre en su cajón; mecánicamente, sacó un pequeño folleto y me lo alargó. Lo cogí en seguida y me lo guardé. Mientras me desabrochaba el abrigo, para sacar dinero, torció él por una puerta cochera, cerró la puerta tras de sí y desapareció. En el patio aún resonaron sus pesados pasos, primero sobre losas de piedra, después subiendo una escalera de madera, luego ya no oí nada más."
Hermann Hesse, "El Lobo Estepario"
Salud,
