Siempre que he navegado con patrones profesionales, gente con muchas millas, me ha llamado la atención que parecen un pavo oyendo villancicos: siempre alerta, siempre mirando al horizonte, pendientes de un ruido del motor, del trimado de las velas, del tripulante patoso que se acerca demasiado a ver como pasan las medusas, etc. Ojo, no están nerviosos, son templados, pero saben que los errores los paga el capitán.
Así que enhorabuena, has disfrutado del mar y has estado pendiente de todo como un buen marino.

