A mi personalmente no me gustan las mayores enrollables ni los arcos de bañera, pero de ahí a descalificar de entrada un modelo no visitado, no examinado al detalle, y no probado, me parece estar excesivamente seguro de uno mismo.
No obstante, y sin querer faltar a nadie, a base de leer hilos voy detectando una serie de pautas que me sorprenden:
-Todo barco que tenga un montón de años a cuestas y que esté dentro de la gama de "utilitarios" de nuestros desgraciadamente desaparecidos astilleros, es por definición un" barcazo."
- Cualquier modelo recién salido de astilleros punteros, que se supone que emplean mejores materiales que antaño, que invierten en las últimas tecnologías, y que confían sus diseños a los mejores diseñadores, tiene de entrada la presunción de ser un desastre, dirigido a una serie de bobos (que deben serlo quizás menos de lo que se dice cuando están en condiciones de poder comprarlos) y que caen en la trampa de astilleros especuladores y poco serios.
- Cualquier engendro, que hayas que mirar un par de veces para deducir que realmente se trata de un barco, plagado de cantos vivos, de tubos, con una cabina en plan cabeza monstruo del Dr. Jekill, y a poder ser con un molinillo de viento decorando una popa impracticable, tiene todos los números de ser un objeto codiciado y del deseo, aunque el que glose sus virtudes centre su programa de navegación mayormente en ir a la cala más próxima a tomarse las aceitunas y las chips con una cerveza fresca. Si tiene mucho óxido y pesa veinte toneladas con diez metros de eslora, aún mejor, aunque sea para salir airoso de aquella práctica tan habitual de pasearse con el barco por encima de las rocas cuando cascan lo mejor de sí aquellas castañas en las que no se ve ni un barco navegando...
O no entiendo de que va la cosa, o quizás empieza a aflorar una buena dosis de pedantería, por aquello de que cunado los que ven por primera vez el último Jeanneau voy a dejar constancia de que yo ya vuelvo...
Esas corrientes empiezan a despistarnos a los que nos reconocemos poco versados en cultura naútica.
Después de escuchar detenidamente el vídeo largo, saco la impresión de que gustará más o menos, pero no es precisamente el fruto de una improvisación,es un barco pensado al detalle, que permite una amplia versatilidad para ajustarlo al uso que quiera darle cada uno, y que puede hacer feliz a muchos acaudalados aficionados, que si quieren adquirir un Nautor Swan de ésa eslora pueden ir preparando hasta cuatro veces el precio de ésa unidad.
Seamos pues mínimamente prudentes antes de descalificar un producto.
Saludos cordiales

