

Con quilla corrida, el empuje de la hélice dando atrás se hace sobre la quilla, mucho más larga que la pala de timón. Por lo tanto, la influencia de la pala en espacios cortos (maniobra en el canal para atracar) es casi nulo. En cambio al dar avante, el empuje de la hélice va directo a la pala y gobierna francamente bien. Por ello hay que evitar en lo posible darle continuamente atrás. Lo mejor es dar un poco y rápidamente punto muerto (parar la arrancada y navegar 'con' la arrancada). Así no hay efecto de la corriente producida por la hélice sobre la quilla y la pala obedece mejor.
Con poco viento:
Lo que hago yo, es ponerme delante del hueco del amarre, lo máximo de perpendicular al pantalán, y voy dando paladas cortas con el morse para evitar el efecto levógiro (o dextrógiro) de la hélice y así entro recto en el amarre, independientemente de como esté la pala del timón, aunque en este caso si está a la vía mejor.
Con viento moderado (hasta F4):
Mi barco es levógiro (para atrás la popa tiende a estribor), los vientos dominantes son sur, mi amarre esta orientado E,W. Hago la misma maniobra anterior pero un poco más cruzado, habiendo sobrepasado la popa la vertical del amarre, entonces doy atrás con más fuerza que antes (la palada más enérgica y más larga) de manera que la popa, por efecto de la hélice, tiende a estribor, compensando el extra que le había dado al inicio y entro recto con la arrancada. Cada amarre tendrá sus peculiaridades y los viento no siempre son iguales. Pero en estos barcos jugar con la tendencia de la popa según el sentido de giro de la hélice ayuda mucho en las maniobras.
Con viento moderado/fuerte F5 y más:
Atraco de proa para tranquilidad de la marinería del puerto cunao:

