El interior del Joshua es tan, tan austero, que diría que aparenta estar por hacer.
Como anécdota, cuando pudimos visitarlo en La Rochelle, mi almiranta entró con otras señoras francesas e inglesas.
Todas menos ella salieron semilesionadas por golpes contra cantos y hierros varios, y eso gracias a su experiencia en circular por el interior de barcos en construcción...
