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Corsario
 
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Predeterminado Re: ¡Hay tantos piratas españoles!

Hola a tod@s

Después de este paréntesis veraniego me apetece retomar este hilo inacabado porque quedan algunos de nuestros legendarios navegantes cuyas verdaderas e interesantes biografías son desconocidas entre nosotros.

De todas formas sois vosotros lo que lo decidís con su lectura ya que lo termino, como siempre he hecho en los hilos que manejan episodios, en cuando veo su poca aceptación.

Seguimos, entonces, con estos criminales que están camuflados entre las glorificantes mentiras de la novela decimonónica con sus delirantes aventuras que justificaban sus tropelías o por los mutis de la vergüenza torera de los escritores.

No hay excusas : Todos los piratas eran un atajo de asesinos que se dedicaban a masacrar violentamente todo lo que se les pusiera por delante con tal de saquear y conseguir sus objetivos de lucro.

Y ninguno se salva por más que se empeñen los libros heroicos o los guiones de Hollywood que quieren transformar unos criminales deleznables en unos angelicales seres adorables y dignos de admiración.






Anteriormente ,con nuestros infames protagonistas, hemos saltado desde Las Canarias a Cataluña, pasando por la aparente neblina de Colón, y ahora quiero poner rumbo a una costa española de abruptos acantilados donde silba el viento en una mar muchas veces despiadada con los navegantes en donde flotan leyendas negras de naufragios y piratas.

Me estoy refiriendo a la Costa da Morte donde nació nuestro personaje en los albores del 1.800.

Concretamente en el barrio pontevedrés de A Moureira.

Allí, en Pontevedra ,por lo menos, han oído su nombre ya que es popular en el carnaval nombrado como "un pirata" como si se tratase de un disfraz; hay una calle con su nombre y bandas de música se han bautizado con su nombre o por el de uno de sus barcos : la Burla Negra sin reparar en lo miserable y abyecta que fue su vida.

Se llamaba Benito Soto Aboal y algunos lo conocen como el último gran pirata del Atlántico pero aparte de serlo, con sus atributos de valiente y sanguinario, pocos conocen su corta y violenta historia que inspiró a José de Espronceda en su Canción al Pirata y pocos gaditanos saben que está fuertemente atado a su cultura carnavalesca.






En ese tiempo Pontevedra, la antigua As Duos Pontes romana, era desde el siglo XII el puerto más importante de Galicia aunque atravesaba una cierta depresión y la actividad había decaído un tanto quizás debido a que el aporte de arenas no dejaba fondo para barcos de importancia.

Así que en ese marinero barrio en la desembocadura del río Lerez, vio la luz nuestro personaje siendo el séptimo de catorce hermanos.

Su navegante familia le buscó diversos oficios así que desde pequeño estuvo dedicado a variopintas actividades marineras, incluida el contrabando de la mano de su tío del que aprendió el peligroso oficio y el uso del cuchillo insensiblemente.

Pero como su futuro no parecía boyante en las costas gallegas porque ya las autoridades habían puesto los ojos en él, se embarcó hacía La Habana buscando nuevos horizontes.

Su rastro se pierde por allí aunque diversas fuentes apuntan que se enroló en barcos corsarios de la zona lo que le hizo obtener un cierto patrimonio que le dio para comprarse una goleta.

Se cuenta que en se encontraba con su barco en 1821 en el puerto de El Callao en plena revolución libertadora. Simón Bolívar se encontraba a dos pasos de la ciudad con lo que cundió el pánico entre los adinerados españoles residentes que querían salir toda costa fletando todo tipo de barcos.

Soto convino con estos atribulados pasajeros cargados con sus ricas pertenencias llevarlos a Manila.

Pero lo que se encontraron a poco de zarpar fue con la roda del barco.
Los pasó a todos por la quilla arramblándolos contra los escaramujos del fondo de su casco y a continuación los dejó a la deriva para que se ahogasen o se lo comieran los tiburones.

Su rastro se pierde y aparece seis años más tarde navegando desde La Habana a Rio de Janeiro a bordo de un mercante español que fue apresado en Salvador de Bahía por la marina brasileña creyendo que era un corsario cubano.

No sabemos cómo se aclaró la situación pero encontramos a Benito Soto enrolado, así como para despistar, como segundo contramaestre en el bergantín de cinco cañones por banda y uno en proa ,extrañamente llamado El Defensor de Pedro, que se daba a la vela a la africana Costa de Oro.

Este barco armado en corso contra Argentina, con una tripulación de cuarenta hombres entre portugueses, franceses y españoles iba al mando del teniente de la marina real brasileña D.Pedro Maris de Souza.

También era un barco negrero e intercambiaba mercancía y armas por esclavos de los entonces dominios portugueses.






Zarparon en noviembre de 1827.

Cuando arribaron a Ohué, en la actual Ghana, comenzó la trata de esclavos con los reyes tribales.

Pero lo que no sabía el desembarcado capitán y la armada comitiva que lo acompañaba en las negociaciones, que en la travesía se fue gestando una rebelión de ciertos tripulantes encabezados por Benito Soto que estaban totalmente convencidos que "yendo por libre podían sacar el doble de tajada".





El 26 de enero de 1828, Benito Soto junto con su segundo en la revuelta un tal Miguel Ferreira, gallego al igual que él, y al grito de ¡Abajo los portugueses! tomaron el barco deshaciéndose de los leales que quedaban a bordo y reteniendo a la fuerza al segundo comandante, al piloto y a otros que podían serle útiles.

Inmediatamente zarparon de la bahía rumbo a Cuba, dejando al resto de la tripulación en tierra, para atacar los barcos negreros del Caribe.
En plena travesía su ferrolano segundo comienza a discutirle el mando por lo que sin más discusiones lo arroja a la mar con disparo de su pistola en la cabeza y pasa a cuchillo a los pocos disidentes.

Nombra de sustituto a un culto, aristócrata y psicótico francés llamado Victor de Saint-Cyr de Barbazan, sobrino de un marqués, mariscal de Napoleón, quien le aconseja, ya que acababan de nacer como piratas, cambiar el barco de nombre y pintarlo de negro, incluidas las velas.





Mientras lo estaban haciendo cambiaron los planes y pusieron entonces rumbo a la Isla de Ascensión para atacar a los barcos que venían de Índico y que retornaban por el Cabo de Buena Esperanza.

Surge entonces el tétrico La Burla Negra ,terror de los desafortunados que se tropezaran con él y que formó una leyenda de atrocidad y muerte forjadas en unas series de frenéticas y aterradoras singladuras.

Y su "buen" ejemplo supongo que fue copiado por Hollywood con el Morning Star de "La isla de las Cabezas Cortadas" o La Perla Negra de "Piratas del Caribe".

Así el 13 de febrero avistan a la fragata británica Morning Star, (otra hollywoodiense coincidencia) el típico Indiamen, que había zarpado de Colombo (Ceilán) rumbo a Londres.





Enarbolando la nueva e inofensiva bandera colombiana, lo interceptan asesinando a la mayoría de los pacíficos viajeros, la mayoría inválidos del ejército colonial y tripulantes, violando antes a las mujeres, saqueando el buque cargado de telas, maderas nobles, especias y café, para hundirlo después con los sobrevivientes de la sanguinaria masacre atados para que se ahogasen para lo que practicaron barrenos en el casco.

Pero cometieron un fallo.

En la refriega del abordaje no se dieron cuenta de que el comerciante Robert Smith se había tirado al agua por lo que le dieron por muerto y caído al agua en el combate, más tarde, una vez que La Burla Negra abandonó el escenario, salió de su escondite entre los flotantes restos, rescató a los prisioneros del semihundido casco, taparon los barrenos e iniciaron una lenta navegación de fortuna con los restos.

Un mes después fueron rescatados por el inglés Guildford y comenzó a extenderse la leyenda de la existencia del sanguinario pirata.

A este abordaje le sucede el de la fragata estadounidense Topaz que iba rumbo a Boston procedente de Calcuta con un rico cargamento de piedras preciosas, relojes de oro, monedas ,sedas de diversos tipos de la India y China pero no por eso tuvieron compasión con los tripulantes y pasajeros porque los pasaron por las armas dejando con vida a un único superviviente (que no he podido averiguar el porqué) que embarcan preso en La Burla Negra dejando la Topaz a la deriva con los consabidos boquetes en el casco.





Tras este botín comenzaron a navegar hacia el norte en busca de Galicia para que por medio de las redes de contrabando que de joven conocía, aliviar el tesoro que ya llevaban en su bodega.

Más suerte disfrutó el Unicorne al que atacaron al atardecer cerca de cabo Verde pero que tuvo la oportunidad de defenderse con sus cañones hasta caer una noche cerrada y huir en la oscuridad para así evitar más escabechina y hundimiento.

Pasadas las Canarias avistó y atacó la bricbarca inglesa Sumbury que tenía como destino Saint Thomas a la que desvalijaron dejando seca o más bien húmeda a toda su tripulación ya que la pararon por la quilla antes de hundir su barco.

En las Azores dieron con el buque inglés New Prospect y unas millas más tarde los portugueses Cessnock y El Hermerinda a los que, para no ser de menos y seguir la costumbre, desvalijaron, asesinaron cruelmente a los tripulantes y pasajeros y los hundieron.






Las bodegas ya estaban a reventar y tenían bastantes daños que reparar así tomaron derrota hacia la Ría de Pontevedra.

Pero no lo hicieron así como así.

Benito Soto hizo una purga entre su tripulación y asesinó a los que consideraba poco leales ya que en tierra podrían hablar demasiado y descubrirlos.






El 10 de abril de 1828 fondeó frente a Boeu un barco mercante con el casco pintado de amarillo y con el nombre de Buen Jesús y las ánimas.

En el chinchorro desembarca el fingido capitán, que era uno de los piratas, diciendo que traen a vender unas mercaderías y reparar algunos daños "por malos atraques".

Con la ayuda de José Aboal, el tío materno que inició a Soto, comienzan los trapicheos pertinentes con los consabidos sobornos.

Era mucha, variada y extraña mercancía para la zona y este bergantín tantos días fondeado pegando martillazos y transbordando misteriosas cajas originaron habladurías entre los paisanos así que lo hicieron zarpar rumbo a La Coruña buscando otro entorno.

Allí los marineros hartos de la espera atestaban las tabernas emborrachándose y hablando más de lo debido así que sin haber acabado todas las transacciones, pero con cuantioso dinero y letras de cambio a bordo, Benito ordena zarpar rumbo al sur.

El plan era dar curso a las letras de cambio en Gibraltar, vender el barco y hacer el reparto de los beneficios obtenidos.

El viaje estuvo plagado de peleas y disputas, algunas cruentas que darían a tocar más en el asunto. La bodega con cajas llenas de monedas que era una tentación difícil de resistir entre estos asesinos.

El 9 de mayo divisaron el faro de Tarifa y como estaba muy cerca de la Roca decidieron varar el barco en la blanda arena de la playa. Pero el faro era el de la Isla de León así que entre voces comunicando el error y la poca maniobrabilidad del cargado bergantín acabó encallando en las rocas de la Restinga de la Leona no muy lejos del todavía existente Ventorrillo del Chato a poca distancia de Cádiz.

Inmediatamente Soto reunió a la tripulación le dio instrucciones para que se mezclase entre las gentes de la ciudad sin llamar la atención y preparó los dineros para efectuar los sobornos necesarios para que el hecho se considerase un simple naufragio y seguir después con sus planes de Gibraltar.

Pero la mala suerte no les abandona.

Los piratas con demasiado dinero en sus bolsillos y borrachos perdidos formaban escándalo por donde quiera que pasaban. Los gastos incontrolados de los marineros en las tabernas del puerto y sus confesiones a las putas ponen a las autoridades en aviso de la realidad del barco encallado que Benito Soto trataba de vender al mejor postor y no en subasta abierta como era lo reglamentado.

Y para colmo de la fatalidad y potra, un sobreviviente del Morning Star que estaba de paso en Cádiz les reconoce y denuncia. ¡Ya es tener mala suerte con lo grande que es el mundo!

Una burla del destino; una burla negra como el nombre de su barco.

Seis días más tarde todos estaban presos menos Soto que se embarcó huyendo a Gibraltar y su tercero José de los Santos que desaparece sin saber más de él.

Un poco tiempo después, ya en Gibraltar, sus autoridades fueron advertidas por las españolas de la presencia del pirata así que rápidamente fue apresado por los ingleses y condenado a morir en la horca acusado de lo que le pudieron probar: 75 asesinatos y 10 embarcaciones saqueadas y hundidas.

El 19 de noviembre de 1829 se constituyó en el Arsenal de la Carraca en Cádiz el tribunal para el juicio de los piratas.

Fueron dictadas las sentencias : 12 penas de muerte y tres de cárcel y las penas fueron como decía el fallo:

“arrastrados, ahorcados, descuartizados y los cuartos colocados en escarpias a las orillas del mar”.que se cumplieron entre el 11 y el 12 de enero de 1930.





Catorce días más tarde ya en enero de 1830, en la vecina Roca, caminaba Benito Soto hacia la horca con sus 25 años de edad.

Su ejecución fue, por las especiales circunstancias ,cruel.

Cuando llegó al dintel de la horca vio que el lazo con el nudo corredizo estaba demasiado alto así que se subió en su propio ataúd ,se colocó el nudo en el cuello y con un "adiós para todos" pego un brusco salto al vacío para acelerar su muerte pero no acabó por ahogarse porque la cuerda se estiró y los pies rozaban el suelo.

Entre estertores y pataleos el verdugo reaccionó y comenzó a excavar con una pala la tierra bajo sus pies para que la soga trabajase.

Y así tras esta macabra operación finalmente murió el pirata.


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Pero aquí no acaba la historia porque setenta y cuatro años más tarde se armó una almadraba en la playa de Santa María de Cádiz, en las inmediaciones donde antes había embarrancado La Burla Negra.

Sus trabajadores estaban haciendo un pozo en la arena para enterrar los descartes del pescado para que no oliesen y empezaron a encontrar gran cantidad de monedas mejicanas acuñadas en el siglo XVII.

Eran monedas de 8 reales que se les llamaba "de ambos mundos" porque en el reverso aparecía dos mundos.





Todo Cádiz se volvió loco y miles de personas armadas con palas, piochas o rastrillos corrieron a la playa a ver si encontraban las monedas del botín del pirata.

Y lo que es el ingenio gaditano. Al año siguiente en el carnaval "El tío de la Tiza" cantaba con su grupo "Los Anticuarios" lo de



Aquellos duros antiguos
que tanto en Cádiz dieron que hablar
que se encontraba la gente
en la orillita del mar
fue la cosa más graciosa
que en mi vida he visto yo.
Allí fue medio Cádiz
con espiochas;
y la pobre mi suegra
y eso que estaba ya media chocha;
Con las uñas a algunos
vi yo escarbar,
cuatro días seguidos
sin descansar...



Este tanguillo ha traspasado el tiempo y se ha convertido en el himno del Carnaval de Cádiz por lo que todavía se canta.

Y por supuesto que las monedas de a 8 del reinado de Fernando VI se las conoce como "duro antiguo".

Y esta es la historia del Pirata resulta que terminó en el Carnaval de Cádiz.

¡Como ahora mismo!

y es lo que digo siempre : No hay nada nuevo bajo el Sol.
__________________
<i><b>N<font size=2>ihil novum sub sole</font></b></i>

Editado por anboro en 26-09-2014 a las 10:52.
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