Estimados cofrades,
Este fin de semana he estado de travesía con tres amigos, si bien el parte no era el más favorable, la meteo nos ha acompañado y hemos navegado mucho a vela y no nos ha llovido.
La travesía constaba de varias etapas: Pta. Umbría-Isla Canela, Isla Canela-Sanlúcar de Guadiana, Sanlúcar de Guadiana-Pta. Umbría.
Ayer por la mañana teníamos previsto hacer la última de las tres etapas, bajar el río Guadiana y poner rumbo a Pta. Umbría, con salida a las 8:30 AM y llegada prevista sobre las 17:00. Al levantarnos a las 7:30 me encuentro con una niebla acojonante, no se veía casi la proa del barco.
Ante esta situación te planteas retrasar la salida hasta que levante la niebla, pero como la entrada en Pta. Umbría está condicionada por la marea, ni siquiera comenta la posibilidad de alterar el plan previsto.
A uno de los tripulantes lo pongo en cabina sin apartar la vista del radar, dos vigilando y uno a la rueda. El AIS, sobre la TV de la cabina iba desatendido, entendiendo que no sería de gran ayuda en el río.
Salimos y todo perfecto hasta que de pronto, antes de una curva de casi 180º suena una bocina potentísima, pregunto al operador de radar y me dice que ve una curva pero ningún obstáculo, de pronto otro bocinazo


en este punto el río es angosto y no sabíamos de qué se trataba, al salir de la curva nos encontramos el Belle de Cádix, un crucero fluvial de 110 m de eslora, nos había visto por el AIS y se había pegado a su orilla del río.
La situación era de libro, de estas que aparecen en la publicidad de los AIS.
Así que esta travesía será la de la niebla y la de la confirmación de que acerté cuando le puse al barco el JRC y el MATSUTEC, en el caso del primero lo uso muy poco pero cuando te hace falta es imprescindible.


