El problema de intentar rizar con rumbos abiertos es que si la mayor porta, es decir trabaja, es muy difícil que el grátil baje por mucho que sueltes la driza y tires de la vela, lo que supone un esfuerzo y una pérdida de tiempo inútiles.
Con carros a bolas es más sencillo y se puede conseguir pero casi siempre tirando del grátil. A mi criterio es mucho más sencillo cerrar más el rumbo, y desventar la mayor, con lo que consigues arriar sin esfuerzo y que el barco navegue mucho más apoyado y con movimientos menos bruscos.
Cuando encapillas una ola por la aleta y las velas no están en posición de trabajo es cuando puedes sufrir las oscilaciones y escoras más violentas en un barco, y cuanto más riesgo tienes de perder el equilibrio si estás más atento a la maniobra que a agarrarte...
Por otra parte si vas sólo y usas el piloto automático, éste es mucho más fiable en traveses y ceñidas que no recibiendo olas cruzadas por la aleta. Finalmente, cuándo más sencillo es cerciorarse de que el barco necesita un rizo para navegar en sus líneas es en ceñidas y traveses, siendo más habitual, aunque no siempre aconsejable, navegar pasado de trapo en largos y popas, y digo no siempre aconsejable porque en tales circunstancias si se te va el barco de orzada o de arribada la fiesta está servida...
Saludos
