Colega Wharton: bienvenido al club. Como bien apunta el compinche Aloes, los que tenemos el hábito de navegar en solitario no somos bichos raros (aunque si algo especiales). Alguno/a habrá que piense lo contrario.

.
Simplemente hemos preferido no depender de nadie para estar el mayor tiempo posible en el mar. Y aunque suene un poco cursi, a solas se establece una relación especial con el barco, con las olas, con el viento, con el silencio (de voces humanas) etc..., que es como una droga adictiva y bastante difícil de transmitir con palabras.
Si eres montañero sabrás de qué hablamos cambiando alguno de esos elementos.Pero la sensación es similar.
Enhorabuena por la decisión y unas
