Cita:
Originalmente publicado por Manuel_Luis1404
Yo siempre intento capear el temporar, hay muchas formas de hacerlo.
Saludos
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Hola Manuel Luis.
Estoy de acuerdo contigo en que capear o ponerse al pairo es una buena solución en muchos casos, sobre todo si el tipo de embarcación no recomienda otra alternativa.
Los clásicos de quilla corrida y estabilidad por lastre, no son adecuados para correr, por el contrario, están pensados para capear. Los barcos planeadores, ligeros y por estabilidad por formas, son más adecuados para correr,
En alguna ocasión me ha visto en esa disyuntiva en una situación muy dura: costa portuguesa a sotavento con fuerza 9 de travesía W y mar de fondo de la misma dirección. Para alcanzar un puerto con entrada decente ( muchos son impracticables e incluso se cierran) el ángulo era muy justo.
El abatimiento de ponerse a la capa, dependía de la duración del frente, porque si tarda demasiado en calmar, ya no tienes ninguna alternativa que no esperar a sobrevivir al hecho de que tu barco acabe despanzurrado en una playa, En esa situación psicológica, siempre estas tentado a correr tratando de rascar un grado, para alcanzar un puerto seguro.
También depende del agotamiento de la tripulación. A la capa puedes descansar, correr exige pilotear todo lo rápido que puedas tan concentrado como si fueras en un fórmula uno. En este caso, igualmente el patrón tiene que hacer sus cálculos. De la adminsitracion de las fuerzas de los tripulantes competentes para llevar la caña en una situación límite como esa, - o de su fondo físico si va en solitario- depende el éxito de una u otra estrategia,
Últimamente he usado esta metáfora - la de la alternativa de capear o correr- en muchas decisiones que tomamos en la vida. No es más técnica, ni más heroica u honorable una que otra, cada una es la adecuada en su momento, analizando los pros y los contras. En el lenguaje coloquial se usa " huir hacia adelante" que tiene connotaciones de valentía pero también de inconsciencia. " Ponerse a la capa" también se usaba tradicionalmente para expresar, resignación, estoicismo y paciencia.
Las diferentes situaciones que se nos presentan a los marineros al someternos a un elemento natural tan poderoso como es el mar, nos da una riqueza de experiencias intensisimas, que nos sirven para reflexionar y aplicarlas a la vida cotidiana.
Podría explayarme explicando los paralelismos de esas dos diferentes estratégicas con las decisiones que tomamos cada día y a lo largo de la vida desde la adolescencia a la madurez, pero no os quiero aburrir con mis tribulaciones filosóficas. Aunque cuando me encuentro a alguien que entiende los matices por haberse encontrado en el mar en situaciones parecidas, resulta emocionante descubrir que en la mayoría de los casos las reflexiones son compartidas.
