Tener un determinado barco y aspirar a cambiarlo otro día por otro mayor, creo que es un sentimiento inevitable, pero la medida ideal es aquélla que te garantice que lo puedes llevar sólo o con tus acompañantes habituales sin tener que pasarte media vida buscando tripulantes y dependiendo de tener éxito; un barco que puedas mantenerlo sin especiales amarguras, y que si necesitas en algún momento venderlo no resulte más difícil conseguirlo que otros más populares y aceptados.
Es cierto que muchas veces salen más los barcos pequeños que los grandes, pero también lo es que algunos barcos grandes cuando salen es para viajes más largos y más lejanos, lo que nos lleva una vez más a concluir que el barco ideal es el que mejor se ajusta a tu programa de navegación.
Saludos cordiales
