Muy interesante. Me sirve para explicar una paradójica información que me dio en su día un finlandés de la firma propietaria hasta que el astillero fue vendido a los italianos. Por aquella época los dos emblemas nacionales Nokia y Swan dejaban de ser finlandesas.
Todo empezó gracias a algo paradójico. La causa fue que Finlandia perdió una guerra contra la Unión Soviética y se vio forzada a pagar la deuda con lo único que tenía madera,
Quiero precisar que la productividad del bosque gallego triplica la del finlandés, pero el minifundio imposibilita su adecuada explotación,
Gracias - o por culpa - de esa guerra y para pagarle a los rusos, tuvieron los finlandeses que organizar toda la capacidad productiva del país en una gigantesca economía de escala que los convirtió en una potencia forestal mundial.
Al cabo de los años y una vez pagada la deuda, del dinero de la madera salieron las rentas para impulsar el diseño finlandés, tecnológicas como Nokia o impulsar el desarrollo de Swan a partir de sus tambaleantes inicios. En efecto, la propietaria de Swan, la que lo vende a los italianos es una empresa maderera.
Supongo que como ocurre con los imperios, la laxitud o la actitud avecindada, en contraste con el febril paroxismo de sus inicios, provoca que se degraden, Nokia muere de éxito, su crecimiento vertiginoso y desorganizado, la lleva a la quiebra y que sea vendida a los bancos chinos. Con Swan pasa otro tanto, aunque por lo que veo, los italianos le han dado un impulso importante, superando dignamente la crisis, aunque para los " mortales" se aleje para siempre la posibilidad de pisar un cisne, aunque sea de visita y con muchos años.
La moraleja de todo, es que quizás tengamos que inventarnos un enemigo para ponernos de acuerdo para alinear nuestras capacidades - que son muchas - pero que ahora dedicamos a tirarnos los trastos los unos a los otros. Ya vemos como en su día, un hecho desgraciado supuso la catarsis necesaria para impulsar una mentalidad y economía renovada,
