Opino desde la perspectiva de poseer un barco "viejo", o sea de los años 90, y sinceramente, si enfocamos las ventajas de lo viejo sobre lo nuevo en términos de seguridad, debo reconocer que precisamente lo que influye en no tenerla es precisamente el paso de los años.
No dudo que un barco nuevo puede tener defectos, pero la fatiga del material expuesto a la intemperie en un medio como el marítimo no es desdñable, y por bien mantenido que quieras tener un barco, siempre es inevitable dudar en plena rasca, si no habrá una fisura en un anclaje de una cruceta, o en el escondido arraigo del estay por debajo del enrrollador, o en los guardines del timón o.....

Que exista un culto tan considerable a nuestros vetustos barcos de antaño, no deja de ser un grato consuelo para los que nos tenemos que conformar, eso sí felices, con nuestras viejas glorias, y lo digo bajo el convencimiento de haber comprado un buen barco que navega de forma excelente.
Si debo ser sincero, no me importaría nada estrenar alguno de esos barcos tan malos que se hacen hoy en día, y creo que no lo rompería.
Estuve en Cannes el pasado mes de septiembre y sinceramente, ví maravillas!
Saludos