A mi, un ilustre navegante "de mi costa", ya veterano, me conto en su dia que de joven regateaba en vela ligera con su novia (la que ahora es su mujer), y que muchas veces ella, que actuaba de tripulante, ante las "ordenes mal dadas" de su novio, y con los reproches y broncas, esperaba a la boya de sotavento para "bajarse del barco" y alcanzar la costa a nado y ¡¡ahí te quedas, fulano!!.
Evidentemente el pollo que se montaba en la boya con el barco visor, el resto de la flota, el marido sin tripulante y ella en el agua era suficiente para que le pidiera perdón
La sonrisa diabolica que ponia la ya veterana señora con la batallita que contaba su marido era para verla
