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Corsario
 
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Predeterminado Re: Nuevo artículo de Pérez Reverte sobre temas náuticos

un buen artículo, sí señor, descafeinado pero ameno... no todo van a ser polémicas siempre.

A mí me pasó lo mismo, solo llevaba libros de carácter náutico a bordo y nunca se me habría ocurrido profanar el barco con un libro que no fuera náutico.

Reverter habla sobre un libro que me trae a la memoria mi infancia. Cada tanto tiempo tropiezo con ese libro y aunque no lo he leído nunca lo conservo como una reliquia.

Era yo un churumbel de unos 7 u 8 años que solo vestía pantalones cortos y calcetines largos cuando en mi clase todo el mundo se volvió loco con un tema: la sagrada comunión. Era lógico, iba a los Maristas y el tema religioso se trataba con la seriedad y solemnidad de la época. Ilusionado me monté en el carro religioso, hablé con mis padres y entre todos decidimos que debía hacer la comunión. Al acercarse la fecha del ritual, mi padre, católico, no practicante pero con dos tías maternas monjas (una incluso era abadesa), observó, no sin cierta ironía, que primero debíamos bautizarme. El escarnio en mi clase fue de lo más cruel que os podáis imaginar. Yo, el pequeño scipio, con 8 años, ni siquiera estaba bautizado. Hubo hasta quién me dejó de hablar y otros que me consolaban diciendo que no pasaba nada, que aquello no era mi culpa y que yo no había incurrido en pecado. Eso sí, mis calificaciones bajaron en picado. El día de mi bautizo en vez de gozo pasé vergüenza. Sin embargo, después de la celebración solemne y antes de la comilona, se acerca a la iglesia el matrimonio más importante del pueblo. Alta burguesía catalana pura y dura. Propietarios de la fábrica textil más grande del pueblo y a quien pertenecían todas las propiedades. También era el propietario del negocio de mis padres y cada trimestre íbamos a pagarle el alquiler en metálico. Ya os podéis imaginar que eran de derechas, con un gran currículo de veteranos de guerra. Alguien llego a decir que el bañador que usó fraga en la playa de Palomares fue cosido en la fábrica del dueño y señor de mi pueblo natal. Pues bien, ese gran señor se me acerca el día de mi bautizo y me entrega un regalo. Además de intimidado, me quedé muy sorprendido. Se trataba de un libro: Corsarios alemanes en la Gran Guerra* de Luis de la Sierra (editorial Juventud)

Ahora, cada vez que tengo que regalar algo solemne a un niño "raro" (como lo era yo), le regalo un libro. El último que regalé fue a una amiga de mi hija con motivo de su comunión. Era una edición muy valiosa de los cuentos de Terror de Edgar Allan Poe.

* el título correcto no es el de Corsarios alemanes en la 1ª guerra mundial sino Corsarios alemanes en la Gran Guerra (1914-1918)



Salud y libertad

scipio
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Editado por cónsul scipio en 10-10-2014 a las 12:40.
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Larsen (10-10-2014)