Triste noticia, desde luego, que cualquiera sufra un accidente con tan fatales consecuencias.
Más para nosotros, pues todo parece indicar que quería unirse a la cofradía de los navegantes.
Que el Señor lo tenga en su Gloria, navengando por los cielos
Y a los que quedamos aquí, dos reflexiones:
1.- Algo habrá que hacer con el escaso nivel profesional de algunos de los trabajadores de los puertos en Andalucía. La mayoría son buenos profesionales, conscientes de su responsabilidad y concienzudos en su trabajo. Pero no todos son así... y el barco no debía estar bien acunado...
2.- La Junta de Andalucía tenía avanzada la normativa que prohibirá a los armadores de los barcos trabajar por sí mismos en sus barcos en marina seca, permitiendo (con el argumento de la seguridad laboral y la responsabilidad de la Administración) que las empresas náuticas se hagan con el monopolio del trabajo en marina seca.
Así de simple, y así de claro: los armadores de los barcos no vamos a poder trabajar en nuestros barcos en la marina seca de nuestros puertos... ¡manda hu*vos!
Aun así, lo importante sigue siendo la pérdida de una vida humana.
