Jorge, permiso no es necesario pedirlo.
El Calipso siempre llevará un trocito de ti en su interior, cada vez que navegue a merced del viento rompiendo las olas, el Calipso recordará los momentos vividos junto a ti.
Espero como mínimo poder cuidarlo, mimarlo y disfrutarlo como antes hiciste tú con él.
Siempre serás bienvenido a bordo.
P.D.: El relato "Se va Calipso" precioso.