Realmente has despertado en mi las mas profundas reflexiones. He pasado rápida y mentalmente por muchas profesiones antiguas, que fueron nobles oficios y que hoy han quedado relegados a grupos reducidos de personas en áreas determinadas de nuestra
"moderna" civilización.
Es así como tu dices, de la misma forma, también con el carpintero, quien otrora fuera ebanista de alta alcurnia, capaz de tallar exquisitas piezas en la madera más dura y hoy día, con todos sus títulos, cursos y estudios, se limita a "unir" piezas de aglomerados para crear "modernos" muebles.
Es así, tal cual dices, de la misma manera, también con el comerciante, con el zapatero, con el herrero y el albañil. En todos los casos vemos mas títulos y menos capacidades. Y como ejemplo me gustaría preguntar lo siguiente: ¿habéis visto alguna obra moderna que alcance la exquisitez y la belleza de las antiguas construcciones? Basta visitar la "Sagrada familia" para comprobar que cuanto mas tiempo hace de que fuera construida la sección que observamos, mayor es el grado de técnica y habilidad empleadas en su construcción.
Volviendo a la náutica, pero sin dejar de lado todos los otros casos, pienso que
el avance desmesurado del capitalismo tecnofílico nos "obliga" a aceptar la célebre frase "tiempo es dinero" como forma de vida y eso nos lleva ineludiblemente a v
ivir la vida apresurados. Y me refiero particularmente a la concepción más negativa de "apresurarse" en cualquier arte de la humanidad.
Así me atrevo a esbozar la siguiente cadena lógica:
Navegar con prisas es malo.
Por ende,
aprender a navegar con prisas es malo.
En consecuencia, practicar navegación con prisas es malo y asimilar teoría de la navegación con prisas es malo.
En última instancia,
cualquier forma de aprendizaje "apresurado" o "acelerado" en lo referente a la navegación, ha de ser malo.
Es discutible y sirve como un mero esbozo que busca llegar a la reflexión final, que en mi caso particular es un hecho que quiero, deseo y necesito cambiar:
Para entender al mar, a sus vientos, sus corrientes y mareas, sus oleajes y sus calmas, para entender al barco y sus portes, sus capacidades y sus limites, hace falta TIEMPO Y CALMA. No se puede aprender en un curso, aunque el curso sirve como acelerador, todo lo que aceleramos es velocidad que sobra. Es tiempo que perdemos para hacer lo realmente importante, NAVEGAR, disfrutar la vida, disfrutar lo que amamos, con tiempo y sin prisas.
Perdón si me enrollé demasiado, me puse a pensar y me tomé mi tiempo para expresar con claridad (vale notar mi bajo poder de síntesis) aquellos pensamientos.
