No hay mal que por bien no venga. Gracias al atropello-humillación sufrido en el Salón la charla ha adquirido mayor difusión

.
Cómo ya está todo dicho y estoy de acuerdo con las intervenciones precedentes sólo voy a exponer mi experiencia personal.
Me apunté a las regatas porque no sabía hacer un bordo sin quedar al pairo.
Las regatas te obligan a mantener un rumbo prefijado, no donde te lleve el viento como cuando sales a pasear. Tienes siempre el barco a son de mar. Sales en condiciones de mar y viento a veces un poco extremas tanto por mucho como por poco viento. Y sobretodo haces muuuuuchos amigos.
Pero claro, todo esto no es posible si no encuentras acomodo en un grupo en que la mayoría esté en condiciones similares y con un comité con infinita paciencia para contestar las preguntas de siempre "la boya se deja a babor?" "donde está la llegada?".
Tampoco es posible si cuando hay poco viento, el comité en lugar de "inventarse-buscar" el viento levantando el fondeo y desplazandose más allá porque parece que hay un pelo de viento, se limitase a esperar el plazo reglamentario y si noy viento con dirección e intensidad según reglamento anular la regata. He vivido ambos casos.
Desde aquí animo a los cófrades que aún no se han decidido, a participar en las regatas de su club. Es muy divertido y te aleja del médico.
